14 marzo 2008 Deportistas, Fútbol, Noticias

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El River Plate argentino rendía visita al Universidad Católica de Chile, en partido correspondiente al grupo 5 de la Copa Libertadores. En las filas de los millonarios milita el joven delantero chileno, de sólo 19 años, Alexis Sánchez, cedido por el Udinese italiano. La afición de la Católica, que llenaba el estadio, lo recibió con gran mayoría de silbidos, abucheándole cada vez que tocaba el balón, debido al pasado del jugador en el Colo Colo, uno de los máximos rivales de la Universidad Católica. Es una de las consecuencias de las rivalidades deportivas llevadas al extremo. Aunque lo curioso de este caso es que el jugador pudo ser de la Universidad antes de acabar en el Colo Colo. Con diez años el chaval se presentó a unas pruebas para jugar en las categorias inferiores de la U, siendo rechazado por su técnicos, ¡qué buen ojo!, acabando siendo figura en el máximo rival. Quizás los que tendrían que ser abucheados serían los que rechazaron al jugador.

Este feroz recibimiento afecto en gran medida al joven jugador, acabó realizando un mal partido, no le salió ninguna de las jugadas que intentó, ni llegó a poner buenos centros a sus compañeros, fallando, incluso, una buena ocasión de gol. Acabó siendo sustituído en el segundo tiempo debido a un tirón muscular. En ese momento se desató toda la ira de la afición local contra el jugador, la bronca fue monumental con lanzamientos de objetos incluídos, por lo que tuvo que salir escoltado por la fuerza pública.

Al día siguiente la prensa y personajes del balón chilenos como Iván Zamorano pusieron el grito en el cielo por el recibimiento a su compatriota: “Veo que en el país falta cultura deportiva” manifestó el exjugador. En todos lados se cuecen habas y las aficiones no atienden a razones de patriotismo cuando el que está jugando es su club, tratan de desestabilizar al contrario y si este es un viejo y conocido enemigo no van a dejar de pasar la ocasión de recordárselo, por muy compatriota que sea. Lo que si ya es excesivo es el lanzamiento de objetos contra el jugador al ser sustituido. Una cosa es la bronca o los pitos y otra llegar a la agresión física. Menos mal que al final no llegó la sangre al río.

En cuanto al partido al final venció River Plate por 1-2, gracias a un gol en los minutos finales de Mauro Rosales, lo que coloca a los argentinos como líderes de su grupo con seis puntos en tres partidos disputados.

Vía | Olé

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