5 noviembre 2016 Fútbol

giroud

El Arsenal venció con autoridad el pasado fin de semana al Sunderland a domicilio con goleada de por medio. Sin embargo, los hombres de Arsene Wenger estuvieron atascados durante algunos minutos tras el gol del Sunderland y fue una sustitución táctica del técnico galo la que decantó definitivamente la balanza.

David Moyes sabía el partido que se le venía encima y plantó la línea de 5 en el medio campo para torpedear lo máximo la creación de Özil y sacarlo del partido desde el comienzo. A pesar de establecer una medular rocosa, la creación ofensiva no quedaba excenta con Pienaar, Khazri y las galopadas de Ndong, amen del siempre oportunista Defoe.

Wenger, por su parte, plantaba una buena cantidad de armas con Oxlade, Alexis e Iwobi, intentando usar la velocidad y los pases filtrados de Özil para ir desmontando al Sunderland, mientras se cubría con El Nenny y Coquelin en un claro 4-2-3-1.

Los blackcats tuvieron unos buenos 10 primeros minutos, pero las llegadas del Arsenal comenzaron a gotear a pesar de que el sistema de elaboración era poco más que aceptable gracias al buen desplazamiento en largo de los defensas y Coquelin, ayudado por la porosidad de la zaga local.
Vemos así como Mustafi desteje la red de 9 jugadores que tiene por delante enviando un balón que acabará con una clara oportunidad para Iwobi

mustafi-salidabalón

Fue así, explotando el juego vertical por el flanco derecho, como llegó el tanto de Alexis que ponía en ventaja al Arsenal y daba al traste con la idea de solidez de Moyes.
Con nada que perder el Sunderland se estiró y comenzó a advertir la portería de Cech pero los Gunners tenían controlado el partido con la sensación de poder marcar el 2-0 en cualquier momento ante un rival que dependía demasiado de las ocurrencias de Khazri.

La superioridad del Arsenal era incontestable y tuvo que ser un error de Mustafi convertido en penalty por Cech lo que permitiera que el empate por medio de Defoe. Con un resultado favorable, el Sunderland se cerró de nuevo en dos líneas de 9 jugadores dificultando el juego de elaboración y toque que estaban desarrollando los Gunners.

He aquí la sabiduría del Wenger más táctico y menos filósofo. Tras varios minutos de ofensiva londinense pero atasco en cuanto a tirar entre los tres palos, el técnico francés decidió hacer el cambio que da título a esta serie de palabras.

La entrada de Giroud por Iwobi no modificó el 4-2-3-1 sobre el papel ya que Alexis debía escorarse a la posición de Iwobi y Giroud colocarse como 9 de referencia. Esto permitía no solo añadir pólvora a la ofensiva colocando dos delanteros en el campo a pesar del desplazamiento del chileno, sino que empujaba a los defensas contra su propia portería. El tipo de jugador que es el francés permitía a Wenger fijar a los dos centrales, obligado por el físico del ariete. Este permitía mayores incorporaciones de Özil y que los laterales tuvieran que cerrarse al centro, abriendo las bandas para la subida de los laterales. La jugada del gol es prueba de ello:

gol-arsenal

Todo esto funcionó a la perfección en el primer momento que tuvo oportunidad de ponerse en práctica, y es que Giroud anotó en el primer balón que tocó. En otra imagen desde las alturas vemos como el ex del Montpellier obliga a los centrales a atrasarse con respecto a los laterales ya que va entrando y saliendo del fuera de juego.

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Vemos además cómo en el momento del gol los centrales han estado corriendo hacia atrás con tal ímpetu para colocarse a la altura de Giroud que cuando éste da un paso atrás consigue la separación suficiente para rematar con tranquilidad puesto que los zagueros se han pasado de largo.

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El acierto de Wenger no solo permitió adelantarse de nuevo en el marcador sino que destrozó el esquema de los locales, y es que pocos minutos después la jugada se repetía y el 9 realizaba el mismo desmarque. En la imagen se muestra a un Giroud que se ha frenado, despistando al central que quiere volver hacia la posición del delantero mientras que éste va a buscar el espacio. La jugada se malogra por una mala decisión en el centro.
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Ya en jugada a balón parado instantes más tarde el Arsenal marcaba el tercer tanto de nuevo con Giroud como protagonista, cerrando el encuentro y dando la razón a un Wenger más sagaz en lo técnico que su contrincante.

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