6 marzo 2008 Fútbol, Opinión

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Hoy se juegan los partidos de ida de los octavos de final de la Copa de la Uefa, de entre todos los enfrentamientos me llamó la atención el emparejamiento entre el Bayern de Munich y el Anderlecht. Rememorando tiempos pasados llegamos a la década de los 70, cuando el Bayern de Munich dominaba el fútbol europeo con tres Copas de Europa consecutivas, del 73 al 76, de la mano de los míticos jugadores Maier, Beckenbauer, Hoeness y “Torpedo” Müller; y sin embargo era incapaz de alzar la Supercopa de Europa al caer derrotado ante Dynamo de Kiev de Oleg Blokhin en 1975 y ante el Anderlecht en 1976. Seguramente los belgas recuerden hoy esa época dorada del club, cuando sembraban el pánico en Europa, tratando de tu a tu a la élite europea.

Porque hubo una época en Europa en la que el fútbol belga era uno de los punteros. Sus clubs destacaban en las competiciones europeas por su buen fútbol de ataque, siguiendo el estilo de sus vecinos holandeses, siendo temidos por los grandes del continente. Destacaban de entre todos ellos el Club Brujas, único equipo belga que llegó a una final de la Copa de Europa, fue en 1978 y cayó ante el Liverpool de Bob Pasley por 1-0 en Wembley, con gol del gran Dalglish; el Standard de Lieja, que llegó a una final de la Recopa en 1982, cayendo ante el Barcelona, por 2-1, en el Nou Camp con goles de Simonssen y Quini para los catalanes; y, por supuesto, el Anderlecht.

El equipo de Bruselas es el más laureda de Bélgica con 29 ligas, y en la década de los 70 mantenía una dura rivalidad con el Club Brujas, el cual casi siempre se llevaba el título de liga en aquella época, conquistó cinco ligas por sólo dos el Anderlecht, que se tenía que conformar con la Copa de Bégica, ganándola en cuatro ocasiones en esa época. El triunfo en la copa le permitía disputar la Recopa de Europa, y en esta competición fue donde se hizo grande en Europa.

Disputó tres finales consecutivas, las del 76, 77 y 78. Consiguió la victoria en 1976 al derrotar en la final al West Ham, en el que jugaba Frank Lampard padre, por 4-2. Fue un enorme partido, una de las mejores finales de esta competición, con un espectacular juego de ataque por los dos equipos; también se llevó la de 1978 ante el Austria de Viena de Prohaska por 4-0; sólo el gran Hamburgo de Kaltz y Magath pudo con los belgas en 1977 al vencerlos por 2-0.

Los dos triunfos en la Recopa le permitieron disputar la Supercopa de Europa ante el Campeón de Europa. En el 76 se midieron, como ya dijimos, al temible Bayern a doble partido. En la ida perdieron en tierras bavaras por 2-1, con dos goles del devastador Müller. La vuelta en Parc Astrid fue una total exhibición de los belgas que ganaron 4-1 con dos goles de Rensenbrink, su gran figura. Repitieron triunfo en 1978 al derrotar al Liverpool, 3-1 en Bruselas, y aguantar el chaparrón en Anfield donde sólo cayeron por 2-1 y se llevaron otro trofeo europeo para sus vitrinas. No sería el último, la Copa de la Uefa que ganaron en 1983 al Benfica fue su último título europeo.

Formaban parte de ese fabuloso equipo del Anderlecht jugadores como Haan, Van Bist, Coeck, Van der Elst, Vercauteren y, sobretodos, el gran Rob Rensenbrink, el gran líder de este formidable equipo. Este delantero holandés desarrolló su carrera futbolística profesional en tierras belgas. Fue fichado por el Club Brujas a principios de los 70 y después de tres temporadas fue traspasado a su gran rival, el Anderlecht de Raymond Goethals (el entrenador que forjó este irrepetible Anderlecht), donde alcanzó sus mayores éxitos deportivos. Este holandés era integrante de la famosa “Naranja mecánica” dirigida por Johan Cruyff. Disputó dos mundiales (Alemania 74 y Argentina 78), tuvo el honor de anotar el gol 1000 de los Mundiales durante el Mundial argentino, y pudo ser el hombre que cambiara la historia si su disparo en el último minuto de la final del 78 ante Argentina no se estrellara en el palo, cuando el marcador señalaba empate a uno. No fue así y en la prórroga Argentina consiguió imponerse por 3-1 y conquistar su mundial.

Desgraciadamente el fútbol belga entró en un declive del que todavía no ha salido. Hace tiempo que no salen jugadores de calidad del pequeño país y el poderío económico de las grandes ligas europeas (Inglaterra, Italia, España y, en menor medida, Alemania y Francia) han ahogado a clubs de ligas con menos poder económico que han visto como sus mejores jugadores le son arrebatados tan pronto comienzan a desputar y ellos no pueden competir con estos poderosos clubs a la hora de realizar fichajes que les permitan competir a un nivel aceptable en Europa, cayendo en las primeras rondas de las competiciones europeas, salvo honrosas excepciones.

En el caso del Anderlecht si se puede decir aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Ahora sólo les queda consolarse con disputar alguna eliminatoria a algún grande europeo para recordar aquellos maravillosos años, como ocurrirá hoy ante el Bayern de Munich.

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