4 abril 2016 Fútbol

Cesare Maldini con la Copa de Europa de 1963

El apellido Maldini se escribe con todas las letras en mayúscula en Milán. Pero el primer lugar en el que éste apellido comenzó a forjar su historia futbolera fue en Trieste, ciudad multicultural, confluencia de culturas, que no fue italiana hasta ya entrados en el siglo XX. Ahí, donde los Maldini todavía eran Maldic, apellido de origen eslovaco, fue donde nació Cesare.

En Trieste también se cuenta que nació el catenaccio, ese sistema de juego intrínsecamente unido al fútbol y a la propia forma de ser del italiano. Cuando el resto de equipos del país empezaron a imitar aquel estilo de juego que Nereo Rocco había diseñado, empezaron a llegar los grandes éxitos. Así es como el AC Milan se convirtió en el primer equipo italiano en ganar la Copa de Europa, con Cesare Maldini como capitán levantando al aire el trofeo conquistado en Wembley.

Si alguien representaba el catenaccio en aquella época desde el terreno de juego, ese era el primero de los Maldini. Cesare nació en Trieste, comenzó a jugar en la Triestina y apenas una temporada más tarde ya era parte fundamental de la defensa de uno de los grandes del país, el Milan, en donde desarrollaría prácticamente toda su carrera como futbolsita.

Dos entrenadores marcarían su carrera. Uno, Gutmann, que fue quien lo reclutó para los rossoneri, y el otro el ya citado Rocco, el inventor del catenaccio y el hombre que guió al Milan a su primera Copa de Europa. Cuando ya Cesare vislumbraba la retirada, con cuatro Scudettos en el bolsillo, Rocco lo convenció para que siguiera un poco más liderando al Torino desde la retaguardia.

El AC Milan celebraría más Copas de Europa y el brazalete que antes llevaba Cesare lució en el brazo de otro Maldini, Paolo. El hijo llegó a superar al padre, engrandeciendo una estirpe que lleva visos de continuar con los hijos de Paolo y nietos de Cesare, mientras éste se esforzaba por enseñar desde el banquillo todo lo que le habían enseñado a él y que había puesto en práctica como los mejores, los fundamentos básicos del más exitoso de los catenaccios.

Aunque su carrera como jugador fue más célebre que la de entrenador, no le fue mal desde el banquillo. Dirigió a su Milan, con quien conquistó una Recopa de Europa, además de al Foggia, el Ternana y el Parma. Dirigió a la selección de Italia e incluso a la selección de Paraguay, en el que fue su último trabajo como técnico, allá por el año 2002.

Sus mayores éxitos en el banquillo los logró en la sub 21, con quienes conquistó los tres primeros Europeos para Italia y además de forma consecutiva en la década de los 90. Cesare velaría por la formación de jugadores como Albertini, Toldo, Panucci, Cannavaro, Vieri, Inzaghi, Nesta o Totti, por nombrar algunos que luego firmarían grandes páginas del fútbol transalpino.

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