2 marzo 2017 Fútbol

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El Real Madrid salvó un punto in extremis anoche ante una UD Las Palmas ejemplar que sacó definitivamente a la luz las peores carencias del cuadro blanco. La falta de forma física y el poco rigor táctico se hacen palpables ante la ausencia de Modric y especialmente de un Casemiro sin el que la zaga de Chamartín hace aguas.

Zidane optó por el clásico 4-3-3 con ciertas modificaciones, especialmente en una medular donde Kroos quedaba como único pivote en una decisión que marcaría el devenir del encuentro. La ausencia de Casemiro por decisión técnica en busca de darle descanso fue clave, ya que Kroos desprotegido fue superado en todo momento al no contar con la suficiente ayuda de un Kovacic que volvió a mostrar su peor cara en la posición de interior, mientras que Isco quedaba como enganche, casi adelantado a la línea de media punta.

De la misma manera, Setién buscaba un mediocampo de largo recorrido con Tana, Roque Mesa y Vicente, asegurándose tanto el toque como el trabajo individual para conseguir superioridades numéricas en la elaboración. Además, la decisión de colocar a Boateng como delantero centro permitiría fijar la situación de Sergio Ramos contra un delantero suficientemente móvil, debilidad explotada del de Camas.

Desde los primeros minutos se pudo ver sobre el verde a un Madrid deslavazado, con movimientos a los que cuesta encontrar su lógica dentro del cómputo de decisiones técnicas o con elecciones individuales realmente desastrosas. Sin Casemiro, ancla indiscutible del Real durante la temporada y jugador diferencial del cuadro de Zidane, el mediocampo local caía como un castillo de naipes en cuanto Las Palmas trenzaba un par de pases a cierta velocidad. Podemos apreciar cómo, inexplicablemente y desde los primeros minutos, el marcaje individual del Madrid no tenía sentido. En esta salida de Roque Mesa, Kovacic viene con un sprint de 10 metros desde la izquierda para cubrir a un Roque del que parecía encargarse Kroos, que duda entre seguir con él o perseguir a Viera. El movimiento del croata, lejos de permitir presionar la salida del balón, deja un hueco gigantesco a la espalda de los mediocentros y permite un pase de excesiva facilidad a Tana, generando en propio campo -y esto es realmente motivo de escarnio sobre la disposición táctica blanca, una situación de 3 contra 3 con 60 metros por delante.
KROOS-KOVACIC

Ofensivamente, el Madrid cambiaba el 4-3-3 inicial en una especia de 4-2-1-3 con extremos e Isco unos metros por delante. Esto permitía al malagueño pisar con asiduidad la frontal del área y, en consecuencia, fue causa directa del primer tanto madridista, pero también posibilitaba que, siendo la UD uno de los equipos de La Liga que mejor y más rápido sacan la pelota desde la defensa, la presión tras pérdida del Real Madrid fuera inocua y facilitara que el rival se encontrase con facilidad en campo contrario.

Así vemos como en el gol de Isco su situación adelantada permite que se descuelgue con facilidad…
gol-isco

…del mismo modo que permite a Las Palmas adentrarse en zona del rival con un pase sencillo hacia delante.

gol-laspalmas

Viendo la facilidad con la que golpeo Las Palmas, Zidane reconstruyó la linea de tres medios a la misma altura para intentar evitar las incursiones sencillas de los amarillos, perdiendo con ello producción ofensiva. Así, el Real pasó a jugar casi exclusivamente por las bandas, donde Setién acorralaba sin problemas las opciones blancas.

No funcionó la reforma defensiva de los de la capital principalmente por la poca implicación física de los mediocentros y de un Marcelo que estuvo muy lejos del nivel defensivo que el partido necesitaba. Fue en la banda izquierda del Madrid donde los de Setién encontraban oportunidades constantemente si no fuera por fallos en la toma de decisiones.

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Con la expulsión de Gareth Bale Morata cayó a la izquierda e Isco a la derecha con Kovacic como pivote vista su mejor condición física en fase defensiva pero con el gol de penalty de Jonathan Viera el cuadro de Zidane terminó de desmembrarse en una masa amorfa carente de todo sentido táctico.

Aunque la épica del Bernabeu parece no agotarse nunca y los de Zidane rescataron un punto, la falta preparamiento para los partidos parece notable y, si bien el técnico galo no lee del todo mal el desarrollo del juego, la dudosa forma de los titulares y la poca aportación de los suplentes -así como la ausencia de alternativas funcionales a Casemiro- sacan a la luz un Madrid al que se le puede escapar la liga que más fácil ha tenido en 10 años.

Foto: Real Madrid.

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