Crisis en Valladolid: Onésimo es cesado y la afición insulta a los jugadores

Escrito por: Javi    5 abril 2010     3 Comentarios     2 minutos

Menuda liada hay en Valladolid. Desde que que el club regresó a la Primera División de la mano de Mendilíbar en 2007, no se vivían momentos tan convulsos en la ciudad castellana. Momentos que seguramente desemboquen en el descenso de categoría si el conjunto albivioleta sigue en esta espiral negativa que tuvo su punto álgido […]

Menuda liada hay en Valladolid. Desde que que el club regresó a la Primera División de la mano de Mendilíbar en 2007, no se vivían momentos tan convulsos en la ciudad castellana. Momentos que seguramente desemboquen en el descenso de categoría si el conjunto albivioleta sigue en esta espiral negativa que tuvo su punto álgido en Jerez, en la derrota por 3-0 que sufrió el Valladolid ante el colista, que provocó que la afición estallara y tomara sus propias medidas.

Las ventas en verano, los fichajes, y la destitución de Mendilíbar a mitad de temporada, demuestran a las claras que en el fútbol eso que llaman planificación apenas existe, y que la mayoría de decisiones se toman al libre albedrío. La llegada y salida de Onésimo prácticamente confirma lo anterior. Un entrenador de carácter pero sin experiencia no ha podido reconducir la situación, más bien al contrario.


Seis puntos en 10 partidos han convertido a Onésimo en el octavo entrenador destitudio en esta Liga, curiosamente el séptimo fue Mendilíbar. Cuando el técnico vallisoletano cogió al equipo, el Valladolid estaba un punto por encima del descenso, ahora lo deja a 7. Está claro que los números no pueden ser más negativos, y sin embargo, yo creo que el culpable no es Onésimo, ni lo era Mendílibar, sino una plantilla que a falta de demostrar calidad, se dedica a demostrar su falta de profesionalidad.

La afición, la que vive el día a día del club, ya sabía que la marcha de Mendilíbar no era un acierto, y seguramente opine lo mismo con esta noticia. Incluso desde dentro del vestuario, el capitán Alberto Marcos ya comentó sin señalar a nadie la falta de compromiso de algunos de sus compañeros, en plena vorágine de rumores sobre la agitada vida nocturna de algunos componentes de la plantilla.

Y así, mientras el presidente de la entidad Carlos Suárez expedientaba a Pelé por sus continuas faltas de disciplina, algunos aficionados esperaban a los jugadores para recordarles lo que les están haciendo vivir en esta temporada: borrachos, sinvergüenzas, mercenarios. Cuando las cosas se ponen así, sólo un verdadero milagro puede cambiar el triste destino que le espera al Valladolid. Un milagro en forma de entrenador y para sólo ocho partidos. Que Dios les pillé confesados

Vía | As

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