23 octubre 2014 Deportistas, Fútbol

Diego Tristán, genio y figura

“No hay cosa más triste en la vida que el talento malgastado”. Esta frase, extraída del filme Una historia del Bronx, bien podría describir la carrera futbolística de Diego Tristán, un tío con un don para jugar al fútbol y que podría haber marcado una época…si no hubiera malgastado su talento, algo de lo que andaba sobrado. A pesar de todo, su trayectoria es más que elogiable y ya les hubiese gustado a muchos llegar donde llegó. Pero siempre quedará esa sensación de que podía haber dado más de sí, de que un don como el suyo merecía una mayor dedicación por su parte. Se encomendó sólo a su talento y dejó de lado muchas otras facetas que en el deporte de élite son indispensables.

Sevillano de nacimiento y declarado seguidor sevillista, casualidades del destino comenzó su andadura profesional en el filial del Betis. Allí permaneció tres temporadas aunque sin demasiado protagonismo, así que tuvo que hacer las maletas con destino a Mallorca. En la isla se hizo un nombre dentro del fútbol español y europeo. Después de una gran campaña en el Mallorca B dio el salto al primer equipo, debutando en Primera División allá por la temporada 99-2000.

Diego Tristán en el Deportivo

Sus actuaciones en el conjunto bermellón no pasaron desapercibidas para los clubes más importantes. En su temporada de novato en Primera anotó 18 goles y el Real Madrid puso sus miras en él. Sin embargo, nunca llegó a vestir la camiseta blanca a pesar de haber firmado un precontrato con el club. El motivo fue la llegada de Florentino Pérez a la presidencia, quien desestimó el fichaje del andaluz. Tuvo que ser duro para Diego ver cómo se le escapaba una oportunidad que muchos sueñan desde la cuna. Pero se repuso, y vaya sí lo hizo. Tras la negativa del Madrid, el sevillano puso rumbo a A Coruña, donde sobre todo al principio se pudo ver la mejor cara del delantero. Dos subcampeonatos consecutivos, una Copa del Rey en aquél célebre “centenariazo” y continuas demostraciones de toda la calidad que atesoraba.

La temporada 2001-2002 significó a la postre un antes y un después en la carrera de Diego. Después de un curso excelso con su club logrando el Trofeo Pichichi y conquistando la mencionada Copa del Rey, llegaba un momento culminante en su carrera, el Mundial de Corea y Japón. El mago andaluz partía indiscutiblemente como titular y era una de las grandes bazas de España, pero una lesión truncó su andadura mundialista y apenas disputó 10 minutos antes de romperse.

A partir Tristán con Españade entonces el mago perdió su varita, o quizá se abandonó a su talento y descuidó el resto. Lo cierto es que ya no volvió por sus fueros. Estuvo cuatro temporadas más en tierras gallegas y era más noticia por temas extradeportivos que por los puramente futbolísticos. Finalmente rescindió su contrato con el Deportivo en septiembre de 2006. Entonces el Mallorca le brindó la oportunidad de volver, pero ni de lejos rindió como en el pasado y terminó su periplo en Palma sin anotar un solo gol.

Su carrera futbolística daba claros síntomas de ir cuesta abajo y sin freno, pero su nombre seguía bien visto en las mejores ligas y dio el salto al Calcio. En Italia permaneció una temporada defendiendo los colores del Livorno con más pena que gloria. Tuvo algún momento de lucidez pero nunca recuperó el nivel que un día le había llevado al estrellato.

Tocaba poner pies en polvorosa y cambiar de país. Su nuevo destino fue el West Ham, que lo reclutó en sus filas. No supo adaptarse al país ni al juego y se avecinaba un final inminente en la élite del fútbol. Así, su estancia en las las Islas sólo duró una temporada y decidió volver a España, aunque fuese a jugar en Segunda División. Un clásico como el Cádiz le ofreció un contrato por un año con opción a otro en función de objetivos. Se retiró de la práctica profesional en el club gaditano en 2011.

Talento y apatía a partes iguales, calidad y dejadez en una misma persona. Así era Tristán, uno de los mayores artistas que he tenido la ocasión de disfrutar. Una pena que talento y dedicación no fuesen juntos de la mano. A pesar de todo, siempre permanecerán en nuestra memoria jugadas y goles de auténtico genio, que al fin y al cabo es lo que siempre fue.

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  1. Bitacoras.com 23 octubre 2014

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