25 diciembre 2016 Baloncesto

Reggie Lewis es una de las historias tristes de los Celtics

En el techo del Garden de Boston cuelgan las camisetas de los jugadores más ilustres de los Celtics. Ahí está el número 33 de Larry Bird, la gran leyenda verde, los de su coetáneos McHale y Parish, los de las primeras grandes estrellas de este equipo como Bob Cousy o Bill Russell. Pero también hay una camiseta de alguien que no triunfó ni ganó nada con el equipo más laureado de la NBA.

Es la que luce el número 35 y el apellido Lewis, la camiseta de Reggie Lewis, un chico de Baltimore que desgraciadamente protagonizó una de las historias más tristes de la NBA. La de Lewis es la única camiseta retirada de los Celtics de un jugador que nunca ha ganado nada, pero es el mejor homenaje que se le pudo a hacer a alguien que llegó a ser el corazón de Boston.

1987, su llegada a la NBA y a los Celtics

A finales de los ochenta, los Celtics se hacían viejos. Los años no pasaban en balde para la generación que lideraba Larry Bird y en Boston necesitaban savia nueva para el relevo generacional que se antojaba tan próximo como inevitable. Con esa misión bucearon en el baloncesto universitario al hombre que necesitaban, Reggie Lewis. No habían tenido que irse muy lejos, pues jugaba en la Universidad Northeastern de Boston, y jugaba muy bien.

Los Celtics gastaron su elección de primera ronda del draft de 1987 en Lewis, que venía de promediar 22 puntos por partido en su carrera universitaria y romper todos los récords de su college. Lewis no iba a ser uno de los mejores rookies en su primer año en la NBA, en una generación en la que llegaron Robinson o Pippen, pero con la llegada de Jimmy Rodgers al banquillo de los Celtics su suerte iba a cambiar.

Su eclosión y su toma de liderazgo

Con Larry Bird lesionado de forma habitual, Rodgers le dio la alternativa a Lewis en el puesto de ‘3’, y al empezar a jugar con regularidad empezó a demostrar las cualidades para anotar que le habían llevado a la NBA. Su año sophomore lo concluyó con más de 18 puntos por partido, demostrando que ese chico callado y tímido había estado tomando buena nota de todo y que había aprendido bien.

Los dos años siguientes, Lewis siguió callado y dedicándose a jugar, promedió más de 20 puntos por partido e incluso fue al All Star Game. Así, la retirada de Larry Bird, con todo lo trágico que eso podía suponer para la franquicia, se antojaba mucho más llevadera bajo el liderazgo de Reggie Lewis, que asumía la capitanía del equipo y el rol de estrella para los playoffs del año 1993, los bautizados como los mejores de la historia.

Su trágica muerte

El 29 de abril, los Celtics debutaban en esos playoffs contra los Hornets en el que iba a ser el último partido de Lewis. A los 13 minutos, el alero caía desmayado y aunque los Celtics ganaron esa noche, no superaron la baja de su jugador estrella y perdieron la serie contra pronóstico. Y lo peor aún estaba por venir.

Tres meses más tarde, la mañana del 27 de julio, Lewis se encontraba entrenando en las pistas de la Brandeis University cuando sufrió un ataque al corazón. Un policía de servicio intentaba en vano la reanimación, certificando la muerte de una estrella del baloncesto que sólo tenía 27 años. El corazón de los Celtics se quebraba a la par que el de Lewis.

A la ya triste noticia de la muerte de Lewis se unió la polémica que la rodeó después. Las acusaciones no probadas sobre el uso de drogas como la cocaína, el problema que tuvo Celtics con su contrato … Con todo esto, el equipo de Boston viviría su época más oscura desde su creación, con siete de ocho temporadas sin pisar playoffs, el récord más negativo de la franquicia más ganadora de la liga.

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