5 mayo 2008 Fútbol, Opinión

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Tengo que reconocer que no es un club que me caiga excesivamente simpático. Eso de que un ruso multimillonario compre un club y lo maneje a golpe de talonario no es mi ideal de lo que debe ser el fútbol. Si encima tenía un entrenador como Mourinho, tan extravagante como arrogante y, hay que reconocerlo, buen entrenador, no me lo hacía excesivamente simpático.

Con la marcha del técnico portugués yo era de los que pensaba que el Chelsea no iba a rascar bola esta temporada, creía que se desplomaría bajo la batuta de Avram Grant, los aficionados y los jugadores estaban a muerte con el técnico luso y parecía que todo se vendría abajo.

Estaba equivocado, Grant ha conseguido la confianza de la afición y de los jugadores y el Chelsea vuelve a ser el que era bajo el mandado de Mourinho, o incluso es todavía mejor. Por lo pronto ya han conseguido algo que se le negaba al arrogante Mou, jugar una final de la Champions, verdadero objeto de deseo de Abramovich y de todo el Chelsea.

Con su merecida victoria de hoy ante el Newcastle por 0-2 todavía mantienen esperanzas de hacerse con el campeoanto de liga en la última jornada, la que se disputará el próximo domingo a partir de las 16,00 horas. Los blues jugarán en Stamford Brigde ante el Bolton y su rival, el Manchester United, juega en el estadio del Wigan. Una victoria de los reds devils les daría el título por mejor golaverage general, pero la sorpresa es posible.

A lo mejor resulta que el papel de algunos técnicos está sobredimensionado y, quizás, no son tan importantes como ellos creen o nosostros creeemos que son. Tal vez estos grandes equipos sólo necesiten un humilde entrenador con sentido común y mucha mano izquierda, por que lo que es jugar estos cracks ya saben y sólo necesiten alguien que les inculque sentido común.

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