17 mayo 2008 Fútbol, Opinión

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Los diablos rojos se juegan el descenso a la tercera categoría del fútbol alemán este domingo ante otro histórico, el F.C. Köln que llega ascendido a la Bundesliga al Fritz Walter Stadium. El Kaiserslautern necesita una victoria para conseguir la permanencia, el empate le dejaría a expensas de otros resultados.

Personalmente me gustaría que este equipo consiguiera la salvación, a lo largo de la vida cada uno va adquiriendo ciertas filias y fobias a determinados clubs, algunas de ellas de difícil explicación, pero al ser el fútbol un deporte en el que el sentimiento es su motor tampoco tiene porque tenerla.

Pues dentro de estas filias personales, la del conjunto alemán es una de ellas. El primer recuerdo que guardo de este equipo es una manita que le endosó al R.Madrid de los “garcías” en los cuartos de final de la Copa de la Uefa remontándole el 3-1 que traían del Santiago Bernabeu. A los 17 minutos Funkel ya había puesto el 2-0 en el marcador, después tres jugadores blancos fueron expulsados (San José, Cunningham y Pineda) por el árbitro húngaro Palotai mientras los goles iban cayendo hasta el 5-0 definitivo.

Años más tarde, en la temporada 91-92, asistimos al agónico gol de Bakero en el último minuto que le dio el pase a la liguilla de cuartos de final de la Copa de Europa, sí, aquella que concluyó con el mítico gol de Koeman en Wembley. Si importante fue el gol del holandés, no menos lo fue el del donostiarra ya que sin éste no habría existido aquel otro. En esta eliminatoria los azulgrana habían vencido en el Nou Camp por 2-0, sin embargo los teutones arrollaron al Barça de Cruyff en el partido de vuelta y tenían el pase en el bolsillo con el 3-0 que campeaba en el marcador, sin embargo el recordado remate de cabeza de Bakero rompió sus sueños.

Sin embargo la gesta de los diablos rojos que recuerdo con mayor admiración fue la lograda en la temporada 97-98 cuando se alzaron con el titulo de la Bundesliga siendo un recién ascendido a la misma de la mano de un excelso Andreas Brehme, alma y motor de ese equipo. Era su cuarto entorchado de liga.

Buceando en su historia llegamos a la época dorada de los primeros años 50 donde conquistaron dos campeonatos de liga de la mano de dos leyendas del club como son los hermanos Fritz y Ottmar Walter, en esta época creció de forma desmesurada la pasión por el fútbol en la ciudad de Kaiserslautern. Pasión que aún perdura hoy en día, sólo así se explica que en una pequeña ciudad de apenas 100.000 habitantes acudan cada domingo a su estadio una media de 30.000 personas, y todo ello cuando su club ocupa plaza de descenso a la tercera categoría del fútbol germano. Todo un ejemplo de fidelidad. Para el partido decisivo de mañana ante el F.C. Köln se espera que las 41.000 localidades del Fritz Walter Stadium se llenen para llevar en volandas a su equipo hacia la victoria.

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