20 mayo 2013 Fútbol

Beckham lloró en su despedida en París

Este fin de semana, el París Saint Germain, ya ganador de la liga en Francia, jugaba ante el Stade Brest un encuentro intrascendente para la clasificación pero del que estaban pendientes los ojos del mundo entero. Y es que ese partido iba a suponer el último como futbolista profesional que va a jugar toda una leyenda de este deporte, David Beckham.

El jueves, el futbolista británico colgaba un comunicado en sus medios sociales en el que afirmaba que ya iba siendo hora de poner punto y final a su carrera deportiva. Beckham ha decidido retirarse del fútbol (aunque algunos malvados consideren que llevaba ya años de retiro), y en su despedida en el Parque de los Príncipes no pudo evitar las lágrimas ante las muestras de cariño del público cuando lo cambiaron y ante el posterior manteo de sus compañeros en esta última etapa como jugador.

Se retira así un futbolista que ha sabido, o ha podido, como nadie explotar su imagen, tanto que para mucha gente Beckham es más famoso por eso mismo que por ser futbolista. De hecho, hay gente que considera que la carrera de Beckham como jugador no ha sido para tanto, y que su única virtud era su golpeo de balón. Esta última parte es cierta en parte, pero su carrera futbolística sí que es como para tenerla en cuenta.

Beckham ha jugado para el Manchester United, equipo con el que comenzó, para el Real Madrid, para Los Angeles Galaxy, y luego etapas parciales en el AC Milan y ahora el PSG. Y con todos los equipos ha ganado títulos, y ha sido habitualmente titular. También ha sido durante muchos años capitán y líder de la selección de Inglaterra, y todos hablan de una persona muy profesional dentro del vestuario, y cercana, pese a ese aura de divinidad que vende su imagen.

No se puede negar por tanto que Beckham ha sabido venderse muy bien, que no era un futbolista muy completo, y que los ha habido mucho mejores a lo largo de la historia, pero tampoco es para decir que estemos ante un mal jugador, y que no merezca un gran reconocimiento. Su palmarés está ahí, y la huella que ha dejado en cada equipo también.

La prueba es que ahora a Beckham no le va a faltar precisamente trabajo. Dicen que va a continuar ligado al PSG y que va a ser su embajador a nivel mundial, pero si en París se cansan de él o no le van bien las cosas, estoy seguro que en Manchester, Madrid, Milan o Los Angeles estarán encantados de ofrecerle un cargo al jugador británico y que su imagen los represente.

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