27 marzo 2017 Fútbol

Eurocopa 64: la primera gran alegría
La selección español a de fútbol afrontaba el Mundial de Chile de 1962 con grandes ilusiones y dosis de optimismo. Sin embargo, aquel conjunto liderado por jugadores como Di Stefano, Luis Suárez o Paco Gento, entre otros, naufrago, sin ser capaz de pasar la fase de grupos. Sin embargo, aquel fatal acontecimiento iba suponer el preámbulo de algo histórico.

José Villalonga cogió el relevo de Helenio-Herrera en el banquillo, y protagonizó una revolución total en el combinado nacional. Muchas de las grandes figuras como por ejemplo Puskas, dejaron paso a jóvenes futbolistas más cargados de ganas e ilusión que de experiencia. En el horizonte, la Copa de Europa de Naciones como gran reto, y encima, iba a tener lugar en suelo español.

Las selecciones de España, Hungría, Unión Soviética y Dinamarca iban a ser las protagonistas de un torneo que marcaría un antes y un después en nuestro fútbol. Los hombres encargados de lograr tal hazaña iban a ser:

•Porteros: José Ángel Iribar, José Casas (Pepin) y José Vicente Train
•Defensas: Adelardo Rodríguez, Isacio Calleja, Luis María Echeberría, Ferrán Olivella, Severiano Reija y Feliciano Rivilla
•Centrocampistas: Luis del Sol, Josep María Fusté, Félix Ruiz Gabari e Ignacio Zoco
•Delanteros: Amancio Amaro, Enrique Collar, Vicente Guillot, Carlos Lapetra, Marcelino Martínez Cao, Jesús Pereda y Luis Suárez Miramontes

Nuestro combinado nacional mostraba ya en su convocatoria, puesto de Villalonga incluyó hasta siete delanteros y solo cuatro centrocampistas, que iba a por todas. Y así fue.

El Estadio Santiago Bernabéu fue testigo del primer triunfo español en esta fase final de tan solo cuatro equipos. La Hungría de Florian Albert fue la primera víctima en un encuentro en el que un gol de Amancio a falta de ocho minutos para la conclusión de la prórroga selló el pase para la final.

Una final que se celebró el 21 de junio de 1964, otra vez en el Bernabéu. España y la Unión Soviética iban a librar una batalla futbolística dotada con grandes tintes políticos. El primer tiempo terminó con empate a uno gracias a los tantos de Pereda y Khusainov. La segunda mitad transcurría sin goles, hasta que en el minuto 84, Pereda puso un centro que Marcelino convirtió en un tanto que supuso un triunfo histórico. El primer gran título ya era toda una realidad.

Foto|ABC

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