15 diciembre 2014 Balonmano

La portera Ungureanu fue un muro para las Guerreras

El adjetivo “desastre” o cualquiera de sus sinónimos vale para calificar lo que ha hecho España en la segunda mitad ante Rumanía. Y es que el que un equipo como éste sólo consiga 6 goles o acumule 11 pérdidas en 30 minutos solamente se puede calificar así, como “desastre”. Un desastre que, dicho sea de paso, aleja a las Guerras de las semifinales que ahora parecen una utopía.

Cuando llegaron a la segunda fase, el equipo español estaba en una situación fantástica para colarse entre las cuatro mejores del campeonato. Sin embargo, todo se ha torcido y tras la derrota ante Noruega y, especialmente, tras esta derrota ante Rumanía, la selección española ha dejado de depender de sí misma y ahora pasa a depender de los resultados de Hungría.

Nadie podía imaginar lo que iba a suceder tras la primera mitad. Aunque a España le costó arrancar y ajustar su defensa, pronto iban a demostrar su superioridad sobre el equipo rumano. España se iba a ir al descanso ganando por 14-9, cinco goles de diferencia, un resultado que se antojaba hasta corto pues la portera Ungureanu había frenado varias veces a las nuestras.

Sin embargo, en la segunda mitad todo cambió. Rumanía logró igualar el encuentro tras un parcial de 2-7, Ungureanu se hacía cada vez más grande en la portería y, ahora, si las rumanas no se escapaban era gracias a la portera española, hoy Ana Temprano. El atasco de España no mejoró, sino que empeoró, y se pasó de tener situaciones de gol favorables y sólo fallar a la hora de definir a no generar buenas situaciones y acumular pérdidas.

La líder sobre la pista para las rumanas, Neagu, se echó al equipo encima cuando hacía falta y remató la faena, poniendo hasta 3 arriba a Rumanía en unos últimos minutos que fueron para olvidar. Al final, la derrota por 22-20 deja a las Guerreras en la complicada situación de depender de resultados de terceros. Bien vendría que el próximo rival, Dinamarca, ganara a Hungría, por ejemplo, pero eso ya no está en nuestras manos.

Vía | EHF Euro

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