17 julio 2015 Fútbol

Ghiggia, el protagonista del Maracanazo, falleció a los 88 años

El 16 de julio de 1950 el país de Brasil se preparaba para celebrar su primer Mundial. A la selección, que por entonces vestía de blanco, le bastaba con un empate para consagrarse como campeona de aquel torneo que además lo jugaba como anfitrión. Así pues, Maracaná estaba de bote en bote para el encuentro decisivo de aquella liguilla final, con Uruguay como rival.

La prensa ya tenía las portadas preparadas para el día siguiente, la fiesta ya estaba organizada e incluso el presidente de la FIFA, el previsor Jules Rimet, tenía ya memorizado su discurso para entregar la copa a Brasil. Es decir, nadie contaba con que Uruguay consiguiera la victoria aquel día, nadie excepto los muchachos que vestían la camiseta celeste.

La historia es ya bien sabida por todo aquel que conozca un poco la historia de los Mundiales o haya oído hablar del Maracanazo. Aunque Brasil comenzó ganando con un gol de Friaça al comienzo de la segunda mitad, Uruguay terminó remontando. El hombre al que le correspondió el honor de silenciar a las casi doscientas mil almas que poblaban Maracaná fue Alcides Ghiggia.

Delantero por entonces de Peñarol de Montevideo, Ghiggia asistió en el primer tanto uruguayo a Schiaffino y luego marcó el gol de la victoria a 11 minutos del final. Aquello se consideró y aún se considera una de las grandes hazañas del fútbol. De hecho, la herida que se abrió en Brasil por esa derrota todavía no ha cerrado, y eso que luego vinieron cinco mundiales.

Justo 65 años después del Macaranazo, el mismo día, Alcides Ghigghia se ha marchado. Jugador de las selecciones de Uruguay e Italia, de Peñarol, de Danubio, de la Roma y el AC Milan, el puntero derecho que hizo llorar a Brasil mientras hacía soñar a Uruguay era curiosamente el último superviviente de los que vivieron sobre el césped la mayor hazaña de los Mundiales.

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