8 abril 2015 Atletismo

Liu Xiang en Atenas, cuando ganó la primera medalla olímpica para el atletismo chino

Desde su primera participación seria en unos Juegos Olímpicos, los de Los Ángeles 1984, China había demostrado ser una gran potencia mundial en el deporte. Pero, sin embargo, había una especialidad deportiva, la más popular precisamente de entre las olímpicas, que se le resistía al gran gigante asiático: el atletismo.

En los Juegos de Atenas 2004, 20 años después de la primera medalla olímpica para un deportista chino, esa barrera se rompió. Liu Xiang, que ya había avisado de su nivel en los Mundiales de 2003, tanto el indoor como al aire libre, daba una de las grandes sorpresas de la competición imponiéndose en la prueba de los 110 metros vallas. Ya no sólo era ver a un chino ganando en un atletismo, sino en una prueba muy reservada como son las de velocidad.

A partir de entonces, este deportista se convirtió en un ídolo de masas para su país, en todo un héroe nacional. Para que se hagan una ideal del nivel icónico que alcanzó, Xiang fue la imagen publicitaria de las principales multinacionales mundiales, como Nike, en China y su fortuna creció hasta casi alcanzar a la del gran deportista del país, Yao Ming.

Después de alcanzar la gloria en Atenas, de convertirse en el recordman de la disciplina en 2006 y de ganar el oro mundial en Osaka 2007, llegaban los Juegos Olímpicos de Pekín. El estadio conocido como El Nido presentaba su mejor aspecto para las series preliminares de los 110 metros vallas. Pueden imaginar la decepción que supuso para el público que Xuang, postrado ante los tacos de salida, no pudiera competir por el dolor.

Una lesión en los isquiotibiales le iba a dejar fuera de los Juegos de su país, al igual que otra lesión, ésta en el talón de Aquiles, le iba a dejar k.o. de los Juegos de Londres 2012 apenas unas metros después de tomar la salida. Xiang había superado su decepción olímpica, alcanzando la plata en el Mundial de Daegu, pero en la cita de Londres otra vez volvió

La oportunidad para resarcirse y reconciliarse con Pekín le llegaba ahora, pues los Mundiales se celebran en este país en agosto. Sin embargo, con casi 32 años y sin poder recuperarse completamente de ese problema físico, Xiang ha confirmado su retirada, algo que a todas luces se barruntaba hace meses. Ahora, China tendrá que buscar un nuevo ídolo sobre el tartán.

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