21 febrero 2017 Fútbol

Luis Enrique y el Barça, reinventarse o morir

En la última década, el FC Barcelona ha maravillado con un estilo de fútbol inconfundible, propio y muy difícil de igualar. Un estilo que tenía en el juego de posición, toque y movilidad de balón, su máxima seña de identidad. Creado por Cruyff, versionado por Rijkaard y llevado a su máximo exponente con Guardiola. No obstante, desde la marcha del de Sampedor, la cosa está cambiando.

Con el bueno de Pep en el banquillo, el Barça encontró su mejor versión sobre el verde. Los partidos eran de un control total, gracias, sobre todo, al buen hacer en la zona de creación. El centro del campo culé funcionaba como un perfecto engranaje, que a su vez favorecía el correcto ejercicio del resto de la maquinaria. Esto propiciaba unos niveles de circulación y posesión de balón verdaderamente espectaculares.

De hecho, en un encuentro de Liga de Campeones disputado en la temporada 2012-2013 frente al Celtic, el Barcelona alcanzó una media del 87% de posesión, y un dato máximo del 97%. Paradojas del destino, aquel partido finalizó con derrota azulgrana.

Fue entonces cuando comenzó a cuestionarse si había que cambiar de filosofía. Ese juego de toque y posesión parecía haber tocado fondo. Guardiola se marchó, y dejó paso a Tito, con el que apenas se vislumbraron modificaciones. Luego llegó el Tata Martino y, después, Luis Enrique.

Ha sido con el asturiano cuando sí ha llegado ese cambio. Por medio de Lucho, el Barça se tornó en un equipo más directo. Se intentó potenciar el ataque, en detrimento del centro del campo. La rapidez y perfección en las transiciones sustituyeron, claramente, al dominio por el esférico. La primera temporada, en la que se ganó el ‘Triplete’, salió bien. La segunda, con la Liga y la Copa, se salvaron con suficiencia los muebles. Pero este curso, la cosa pinta muy mal.

Actualmente, este FC Barcelona de Luis Enrique se ha convertido en un equipo previsible, sin ninguna de esas señas de identidad. Todo queda relegado a los destellos de calidad de los tres de arriba: Neymar, Suárez y, en especial, Messi. Los mediocentros están a un nivel muy por debajo del que se les confía, quizás en parte a esos cambios en el estilo que han hecho que su protagonismo sea menor.

Esta nueva versión, alejada de lo vivido en la última década, está dando una de cal y otra de arena. Habrá que ver si Luis Enrique es capaz de encontrar una solución y reinventar, otra vez, a un FC Barcelona que va a la deriva.

Foto| La Vanguardia

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