26 marzo 2008 Fútbol, Noticias, Opinión

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El cabezazo que Enzo Maresca, jugador del Sevilla, propinó el pasado sábado a Agüero en el partido que su equipo disputaba ante el Atlético de Madrid le ha costado muy caro, ya que el comité de disciplina ha impuesto al jugador italiano una sanción de cuatro partidos.

Se le ha aplicado el artículo 122.F de los estatutos federativos que sanciona las agresiones a rivales con el juego detenido. De este modo se le ha impuesto una de las sanciones más duras que se le podían aplicar al jugador. En principio no han tenido en cuenta la trayectoria profesional del jugador en la Liga, ni su arrepentimiento poco después de cometer su acción.

Si bien es cierto que acciones de este tipo deben ser sancionadas con dureza, para evitar que se repitan en los terrenos de juego, el comité cada día que pasa da muestras de su incoherencia a la hora de aplicar las sanciones. No digo que no sea justo que Maresca sea apartado cuatro partidos por su acción. Pero que se aplique el reglamento a todos por igual. Lo que no puede ser es que acciones más violentas y que dejan a jugadores en el dique seco, como la sucedida hace unas jornadas con Robben y Quique Álvarez tengan penas menores que las de Maresca.

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