28 noviembre 2014 Baloncesto

Howard está pasando un mal momento, en lo personal y en lo deportivo

No corren buenos tiempos precisamente para Dwight Howard. El jugador, al que estamos acostumbrados verle sonreír constamente, tiene motivos para dejar de hacerlo y es que las cosas no le van bien, ni dentro de las canchas, donde por culpa de lesión ahora mismo no puede estar, ni fuera de ellas, ya que tiene problemas con la justicia por un tema relativo a su hijo y a los malos tratos.

Este último asunto es tan serio que no vamos a frivolizar sobre él. Simplemente, lo único que podemos decir al respecto es que Howard había sido acusado de malos tratos. El caso se cerró sin evidencias de que así fuera, en lo que según parecía una maniobra de su ex pareja para sacarle algunos dólares, aunque la policía de otro estado sigue investigando porque tiene indicios de que sí hubo algún tipo de agresión.

No es el único lío que ha tenido Howard con la ley recientemente. A finales de este verano de 2014 salió a la luz de que se le había retirado el permiso de conducir por una larga lista de infracciones de tráfico que incluyen multas por exceso de velocidad, multas por saltarse peajes y multas por saltarse semáforos. Son infracciones menores pero no quita que sean reseñables.

Y todo esto se une ahora a un mal momento en lo deportivo, pues no puede jugar por culpa de problemas de rodilla. Aunque en un principio se especuló con que sólo se perdería dos partidos, lo cierto es que ya va por el quinto y que aparece en la lista de bajas indefinidas de los Rockets. Según el equipo, el jugador se someterá a un tratamiento de plasma enriquecido para volver lo antes posible.

Las alarmas no han saltado pese a que los problemas de rodilla en un pivot suelen ser cosa seria, y más aún en un jugador que depende tanto de su privilegiado físico como es Dwight Howard. Y es que D12, por otra parte, nunca ha tenido lesiones largas y apenas se pierde partidos por temporada, aunque echando un vistazo a su estadística, cada año va perdiéndose más.

Si estamos ante un declive físico del jugador lo cierto es que no se lo nota. Esta temporada, hasta donde ha podido, firmaba números de más de 18 puntos y 11 rebotes por partido de media y su influencia en la zona defensiva se estaba dejando notar como tiempo ha. Y a pesar de todo, se le ha quitado la etiqueta del pivot más dominante de la liga. Veremos si vuelve con fuerza en las piernas y con la mente despejada para recuperar su status.

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