12 mayo 2015 Fútbol americano

Tom-brady-deflategate

El culebrón de los últimos meses en el fútbol americano ha llegado a su fin este martes con el anuncio por parte de la NFL de la sanción aplicada a los Patriots y a su QB, Tom Brady, después de la acusación de desinflar balones en la final de la AFC contra los Colts el pasado enero.

Aunque la polémica había disminuido tras el fin de la temporada y caído en el olvido momentáneo con el comienzo de la agencia libre y el revuelo del draft, la publicación del informe Wells la pasada semana, donde se expone la culpabilidad de dos empleados de material de los Patriots y el “más probable que improbable” conocimiento de Tom Brady del procedimiento, ha reabierto un caso que ha llegado a su culmen con la sanción de 4 partidos de suspensión para el QB y la retirada de los picks de primera ronda del Draft de 2016 y cuarta ronda del 2017, así como una multa económica de 1 millón de dolares a la franquicia.

A primera vista, teniendo en cuenta que se habla de una infracción del reglamento y una trampa al juego, la sanción podría pasar como lógica y poco discutida pero si se ha seguido la actualidad deportiva en las redes sociales se habrá podido comprobar la importante controversia generada sin dejar a nadie indiferente. ¿Por qué? Pues principalmente por el entrecomillado en el anterior párrafo, y es que “more probable than not” es la frase usada por Wells en su investigación, o lo que es lo mismo: La NFL no tiene pruebas de que Brady manipulara los balones o tuviera constancia de ello, solo lo supone.

Pero este no es el único punto de conflicto en lo que se refiere al informe y la posterior sanción. Cabe destacar que en un partido de la NFL cada equipo usa 12 balones no intercambiables con el rival. En ese encuentro contra los Colts, 11 de los 12 óvalos estaban por debajo de las condiciones de presión mínimas expuestas por la NFL cuando los árbitros midieron a petición del cuadro de Indianapolis. Las dudas aparecen cuando se comprueba que 3 de los 4 balones medidos de los Colts también estaban desinflados, además de que los árbitros, que revisan el estado del óvalo tras cada jugada, no midieron por decisión propia al no notar diferencia.

Y es que las diferencias de presión de las que se hablan parecen ser imperceptibles al tacto según varios estudios publicados, incluso dentro del propio informe Wells, cosa que no quita que la capacidad de agarre del balón sea mejor.

Si bien es cierto que los mensajes y la poca colaboración del propio Brady parecían decantar la balanza hacia la sanción, la excesiva dureza es lo que la hace aun más controvertida y en algunos puntos inexplicable, basándose más en la “reincidencia” de los Patriots -en 2007 fueron castigados por grabar la banda de los Jets, algo que posteriormente se demostró que la mayoría de equipos hacían aunque solo los de New England fueron castigados- que en la propia acción.

Acción que además tiene precedentes en lo que a “manipulación del juego”. Este mismo año Panthers y Vikings fueron captados por las grabaciones de la liga calentando balones en la estufa para disminuir la dureza que genera el frío en el cuero, quedando el acto en un mero aviso del comisionado, mientras que en 2012 los San Diego Chargers fueron cogidos usando resina en sus balones para mejorar el agarre. La sanción: 25.000 dolares

No obstante, parece que la organización quiere enterrar el asunto rápidamente y no apelará la multa económica ni la sanción en el draft, aunque Tom Brady ya ha dejado claro por medio de su agente que recurrirá la sanción al menos para rebajarla a dos partidos de suspensión.

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