11 febrero 2017 Fútbol

Otro episodio fatal, esta vez en Angola
El fútbol es un espacio destinado para la diversión, la alegría y el disfrute. No obstante, en ocasiones, ocurre todo lo contrario, y el horror se apodera de este deporte. Si aún no nos habíamos recuperado de la tragedia vivida con el Chapecoense, en la que fallecieron más de 70 personas, ahora le toca el turno a Angola.

Arrancaba una nueva edición de la ‘Girabola’, así se le conoce comúnmente al campeonato liguero de este país africano. El Estadio Municipal de Uíge se preparaba para gozar de un nuevo encuentro, que enfrentaba al Santa Rita de Cássia y al Recreativo de Libolo, el primero del curso. Sin embargo, el protagonista, por desgracia, no fue el balón.

Cientos de aficionados se aglomeraron alrededor del campo, y decidieron intentar entrar a pesar de no contar con entrada. Tal nefasta decisión trajo consigo unas consecuencias fatales. Inmediatamente se produjo una brutal estampida que acabó con decenas de personas por el suelo, unas encima de otras, y que concluyó con varios muertos por asfixia y traumatismos causados por los fuertes golpes. El trágico suceso se saldó con un total de 17 fallecidos, entre ellos niños, y hasta 61 heridos.

Cabe destacar que este estadio poseía una historia muy reciente, puesto que fue construido tan solo hace dos años, su capacidad es de 5000 espectadores y es el único homologado de toda Angola.
Lo más llamativo de todo y que escapa a toda razón y explicación, es que el partido siguió su curso hasta verse cumplimentados los noventa minutos reglamentarios. Una decisión muy polémica y que ha situado al fútbol angoleño en el punto de mira.

El fútbol en este país es un deporte que está en una prematura evolución. Sí, prematura, porque se ha puesto de manifiesto que su Primera División, dirigida por José Eduardo dos Santos, está llena de carencias organizativas. Instalaciones precarias, falta de seguridad, etc.

Habría que considerar si por el afán de negocio de algunos, que deciden hacer las cosas a “bote pronto”, se ha de permitir que la posibilidad de que sigan ocurriendo accidentes como los vividos en los últimos tiempos.

Foto | Clarín

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