11 junio 2012

La historia del fútbol está llena de resultados, ídolos, épicas victorias y catastróficas derrotas pero también se encuentra salpicada de curiosos relatos como el que os contamos a continuación. Su protagonista fue Winston Coe, un nombre que probablemente no os será familiar pero que escribió una bonita historia de superación personal que puede ser tomada como ejemplo más allá de un campo de fútbol.

Para conocer la historia de Coe tenemos que retroceder hasta la Argentina del año 1906 cuando el fútbol era todavía un deporte completamente amateur introducido por los británicos para su entretenimiento y de los más adinerados de la época. Coe era un inmigrante irlandés que tenía la peculiaridad de que le faltaba un brazo. A Coe le encantaba el fútbol y ya pueden imaginar que podía practicarlo a pesar de su problema pero ¿se imaginan a una persona que le falta un brazo jugando de portero? Pues eso fue lo que hizo Coe para ayudar a sus compañeros.

Coe jugaba en el Barracas Athletic del que además había sido fundador. Su portero había fichado por un rival así que al resto de jugadores les tocó rotar para jugar de portero, al más puro estilo de las pachangas de barrio. Sin embargo todos los que habéis jugado sabéis que el puesto de portero no suele tener muchos candidatos y menos cuando se trata de jugar con buenos equipos que te pueden poner en evidencia. Eso fue lo que le ocurrió al Barracas cuando tenía que jugar con Estudiantes, Reformer y Alumni, nadie quería de jugar de portero hasta que Coe se ofreció:

Si quieren les doy una mano, dos ya saben que no puedo

Como podéis imaginar jugar de portero con un solo brazo no es tarea sencilla pero no se le dio del todo mal porque su equipo perdió solo por 2-1 ante Estudiantes de Buenos Aires y al día siguiente la prensa destacó su buena actuación:

Muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una. Su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio

Animado por esa buena actuación, Coe continuó de portero pero el Reformer le endosó 11 goles y Alumni le colocó 5 más aunque podían haber sido muchos más de no ser por su actuación tal y como destacaron de nuevo los periódicos.

La historia de Coe fue muy comentada tal y como relataba hace unos años una tataranieta suya:

El era de origen irlandés. Era hijo del almirante Coe, quien vino a Argentina con Guillermo Brown para luchar por la independencia del país. Sé esta historia porque me la solía contar mi abuelo. Y también escuché algo acerca de que tenía un problema en un brazo pero nunca imaginé que había sido arquero

Independientemente del resultado y de los goles encajados, de esta historia extraer valores como valentía, afán de superación y ganas de superar los handicaps y problemas que encontramos en la vida. Sin duda, un ejemplo el de Coe que como el de muchos otros héroes anónimos podemos aplicar día a día.