30 marzo 2017 Otros

La resistencia y sus tipos
A todos a los que nos apasiona el deporte y el ejercicio físico hemos oído hablar alguna vez de la resistencia como una de las cuatro cualidades físicas básicas. Puede que muchos la conozcáis a la perfección o, por el contrario, solo tengáis una idea difusa de lo que estamos mencionando. Es por ello que, a continuación, les voy a explicar, a grosso modo, en qué consiste esto de la resistencia física, sus distintos tipos, etc.

La resistencia puede definirse como la capacidad psicofísica que nos permite realizar una actividad o esfuerzo de forma eficaz durante el mayor tiempo posible. En otros términos, también podemos detallarla como la capacidad para soportar esfuerzos de larga duración, resistir a la fatiga y recuperarse rápidamente.

Uno de los factores que intervienen en la resistencia es el consumo de oxígeno, el cual dictaminará el tipo de resistencia presente a la hora de realizar dicha actividad o esfuerzo. Aquí es donde entran en juego la resistencia aeróbica y la resistencia anaeróbica.

Resistencia aeróbica

La resistencia aeróbica no es más que la capacidad para realizar un esfuerzo de larga duración y de baja intensidad durante un largo periodo de tiempo, manteniendo en equilibrio el aporte y el consumo de oxígeno.

Resistencia anaeróbica

La resistencia anaeróbica es la capacidad de realizar esfuerzos o actividades de corta duración pero de un alto grado de intensidad, existiendo un desequilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno.

Dentro de la resistencia anaeróbica podemos encontrar, por un lado, la resistencia anaeróbica aláctica y, por el otro, la resistencia anaeróbica láctica.

La resistencia anaeróbica aláctica es la capacidad de mantener un esfuerzo de intensidad máxima durante el mayor tiempo posible, utilizando las moléculas de ATP en ausencia de oxígeno y sin producción de ácido láctico al final del proceso.

Y la resistencia anaeróbica láctica es parecida a la resistencia anaeróbica aláctica, pero en este caso sí se produce ácido láctico como residuo tras haber consumido moléculas de ATP en ausencia de oxígeno.

Como se puede apreciar, el volumen de oxígeno en sangre y las fuentes de energía a partir de la cuales obtendremos las moléculas de ATP son fundamentales a la hora de realizar trabajos de resistencia física.

Foto| The Next Race

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