22 mayo 2010 Deportistas, Tenis

Rafa Nadal

Aunque durante estos días ya se están disputando partidos de la fase previa, el verdadero Roland Garros arranca este domingo con Rafa Nadal como una de las principales atracciones. El tenista balear ya conoce su cuadro de emparejamientos y debutará ante Gianni Mina, jugador junior francés que está en la posición 653 del ranking y que no debería suponer un problema para Nadal.

Antes de viajar a París, Nadal concedió una amplia entrevista a El Mundo Deportivo. En ella analiza su excelente temporada de tierra con victorias tanto en Montecarlo como en Roma y en Madrid. Además, habla sobre cómo afronta Roland Garros y el estado de su físico, preguntas en las que se desvela que aún arrastra alguna pequeña molestia pero que no le impide rendir al máximo nivel.

A continuación os dejamos con la entrevista, la cuál es muy interesante:

¿Cómo afronta Roland Garros?

Con mucha tranquilidad. Me vienen preguntado sobre el torneo desde que empezó la tierra, pero yo sólo pienso en Roland Garros cuando toca, cuando llega el momento de disputarlo. Primero me centré en Montecarlo, luego en Roma y después en Madrid, sin pensar para nada en París. Nunca me ha obsesionado un torneo, tampoco Roland Garros.

Después de cuatro títulos consecutivos, la derrota frente a Robin Soderling con el tema de la tendinitis en las rodillas por en medio. ¿Vuelve a París con ánimo de revancha?

No, no creo en las revanchas. Hay que jugar con corazón y cabeza, y si te supera la sobreexcitación, la ilusión y el corazón puede más que la cabeza, mal vamos. Sí, perdí en 2009, pero ya lo había ganado cuatro veces y nunca había sentido que Roland Garros era sólo mío, de mi posesión. Lo afronto como lo he hecho siempre, intentando disfrutar del reto, sabiendo de su dificultad. Perder en Roland Garros no es un fracaso, ni mucho menos, sino lo normal. Sólo gana uno y están todos los mejores. Haré todo lo posible para voler a ganarlo, pero sin obsesionarme.

¿Tampoco tiene una cuenta pendiente con el público parisino de la central?

No. Primero, el público no influye en cómo y dónde vas a tirar la pelota, en el juego. Y noolvidemos que yo ya he ganado allí cuatro veces. Sí, estuvo un pelín duro conmigo el día de Soderling pero para mí no supone problema alguno.

En su periplo de tierra batida, este año ha dejado de lado el Trofeo Conde de Godó. ¿Ha aprendido a decir ‘no’?

Decir ‘no’ siempre es difícil, pero especialmente cuando se trata del torneo de casa, de gente que ha estado pendiente de ti durante semanas. Afortunadamente, tienes a personas de confianza a tu lado que te ayudan a valorarlo todo, y esta vez decidí que lo mejor era no jugar en Barcelona. Agradezco mucho el respeto y apoyo de la gente del club y el torneo en un momento tan duro para todos. Eso sí, para mí resulta más complicado tener que quedarme en casa que ir a jugar un torneo.

Hace unos años lo quería jugar todo. ¿Ya no es así?

Sigo queriendo jugarlo todo, pero la vida te da lecciones y a todo no se puede estar. Hay que tomar decisiones que no te gustan y no gustan. La vida es así.

¿Influyó mucho la mala época vivida durante el verano pasado?

Es de lo peor que he vivido, y por eso ahora el objetivo es no llegar a esos dos meses de baja, y si se repiten que sea porque ha de pasar como un accidente más, pero no porque vayas más al límite de lo que tocaba. Cierto que también hubo problemas personales, pero perder en París y no poder jugar en Wimbledon se me hizo muy duro. Fueron golpes difíciles de encajar, estaba muy mal física y mentalmente.

¿Qué recuerda como lo peor de aquellas semanas?

El hecho de estar en casa, de estar en el sofá tanto tiempo porque no tenía otra opción. Fueron muchas horas de recuperación de las rodillas, sin tocar una raqueta.

En Montecarlo también hubo lágrimas, pero de alegría.

Recuerdas todo lo que ha pasado y te ves de nuevo a tu mejor nivel, además en un torneo tan especial como Montecarlo. Son instantes de máxima emoción. Y un momento muyimportante para mí. Sabía que venía jugando bien, pero ni en Indian Wells ni en Miami acabé ganando el torneo pese a que tenía tenis para ello. Acabé fallando. En Montecarlo todo se presentó bien, hice una semana redonda y había que aprovechar ya la oportunidad.

En las semifinales de Indian Wells y Miami se le vio muy tenso ante Ljubicic y Roddick. ¿Le pudo la ansiedad tras tanto tiempo sin ganar una competición?

Estaba muy nervioso, y cuando hay nervios también se une un poco de mala suerte. Fueron momentos complicados, quizás un poco menos en Miami contra Roddick, pero que debes superarlos con el trabajo del día a día. Has de fabricarte oportunidades para superarlo, para llegar al triunfo. Si no me hubiera fabricado esas ocasiones en Estados Unidos, no me hubiera llegado la de Montecarlo. Era consciente de que podía haber ganado tranquilamente esos dos torneos, y eso me permitía aguantar el tirón. Son mensajes positivos que van calando dentro, y que te van ayudando. Sabía que estaba para ganar desde el inicio del año, que si seguía así tarde o temprano llegaría mi gran oportunidad. Y así pasó en Montecarlo. Peor lo pasé a finales del año pasado. Sí, hice semifinales en Shanghai o París-Bercy, pero sólo recibía mensajes negativos, me sentía a años luz del nivel necesario para luchar con los de arriba.

A Montecarlo siguieron los títulos de Roma y Madrid, ya son 15 partidos consecutivos ganados.

Cuando ganas es más sencillo seguir ganando, aun sabiendo que cualquier cosa puede pasar cuando estás compitiendo con los mejores.

Se ha hablado mucho de usted, pero Djokovic y Murray parecen haber entrado en crisis.

Son grandísimos jugadores, y seguirán arriba. Pero es que el tenis es muy complicado, cuesta mucho mantenerse ahí arriba, tener que llegar cada semana a semifinales o final supone un desgaste físico y mental brutal, y todos lo acabamos pagando de alguna manera. Yo ahora estoy muy bien, sobre todo mentalmente, con mucha ilusión, y de los de arriba soy de los que está jugando bien en estos momentos. Hay que mantener esta línea.

Del Potro y Davydenko llevan meses de baja. Ilustres veteranos como su amigo Moyà, Nalbandian o Hewitt han pasado por el quirófano, y lo están pasando mal con sus lesiones. ¿Qué está pasando?

Que la temporada es muy larga, desde el 1 de enero al 6 de diciembre. Y, lo pienso desde hace años, que el deporte de élite no es nada sano.

¿Dónde está su límite?

Yo jugaré hasta que tenga ganas de jugar y mientras mantenga la ilusión y las condiciones para a ganar torneos. Uno quiere sufrir para disfrutar, sufrir por sufrir no. A mí me gusta sufrir para superarme, mantener la ambición para ser mejor cada día. Mi satisfacción personal no es ganar en Montecarlo, por ejemplo, sino que he sido capaz de superarme, de dejar atrás una etapa complicada. Si un día no hay sufrimiento ni capacidad de superación que me lleven a algo que me llene de verdad, punto y final. Sin problema porque la vida tiene otras cosas, no es sólo tenis.

¿Ya se ha visto al mejor Nadal?

Yo siempre quiero mejorar, y con 23 años (cumplirá 24 el 3 de junio) queda margen para seguir progresando. Y no sé qué Nadal ha sido el mejor en una pista de tenis. Lo que sí sé es que llevo toda una temporada jugando bien, y creo que la semana de Montecarlo fue de las más completas de mi vida.

Cambió la raqueta, especialmente el cordaje. ¿Ha sido un factor importante?

Sí, ha contribuido, fue un cambio bastante favorable. La raqueta despide más, me ayuda en la variedad de golpes, en los efectos. Me siento muy cómodo con ella.

Con lo meticuloso que es usted, le costaría mucho hacer ese cambio…

No soy ni muy maniático ni muy meticuloso, pero las cosas que van bien mejor no tocarlas. Por eso suelo ser reacio a los cambios importantes. Eso sí, una vez cambio, cambio de verdad, no soy de los que dudan. Decidí cambiar de cordaje, y no me llevé ningún rollo antiguo a Australia, decidí jugar con el nuevo jugara bien o mal, ya me adaptaría a él.

Dijo su tío Toni que no saca mejor porque usted es diestro. ¿Probará sacar con la derecha?

No, no, eso nunca. Tiene bastante lóigica porque tengo más sensibilidad en la mano derecha. Si tiro una piedra o una pelota, lo hago mejor con la derecha que con la izquierda. Pero para el tenis soy zurdo.

Lo que no conocíamos era la vena artística de los Nadal: usted compartiendo videoclip con Shakira y su tío Miguel Ángel bailando en la televisión.

Mi tío sí es un artista, y lo cierto es que ha mejorado mucho bailando (se ríe a carcajadas). Y respecto a lo de Shakira, es una experiencia que no todos pueden vivir, y me siento muy agradecido de que ella pensara en mí. Conocer cosas diferentes, un mundo tan distinto, es importante y gratificante.

¿Hubo cachondeo en los vestuarios?

El de costumbre. Pero valió la pena, yo me lo pasé my bien. Fue un rodaje largo, pero Shakira estuvo muy simpática conmigo, me ayudó mucho, hizo que me sintiera a gusto.

¿Es usted feliz?

Sí, sí.

Se lo pregunto porque leí unas declaraciones suyas a un diario italiano en las que decía que “soy más feliz de lo que la gente piensa”.

No creo que yo lo dijera realmente así porque me siento un gran afortunado de la vida. Con 23 años tengo lo que quiero y mucho más. Tenísticamente he ganado ya más de lo que pudiera haber imaginado y a nivel familiar todo está perfecto una vez superado aquel momento (el de la separación de sus padres). Ahora estamos todos bien, y eso me hace muy feliz. Soy feliz con lo que tengo, que es muchísimo a todos los niveles.

Imagínese que estamos a 31 de diciembre de 2010. ¿Con qué se da por satisfecho?

Con haber tenido salud durante todo el año.

¿Ya escucha a su cuerpo?

Siempre le he escuchado, pero jugando es muy difícil saber si puede ir más allá o no, estás centrado en el tenis, en sacar adelante un partido.

¿Sigue soportando dolor?

Todos los deportista de élite soportan dolor, y yo no soy una excepción. Sí he aprendido que hay límites a los que es mejor no llegar o sobrepasar

Vía | El Mundo Deportivo

Foto | Gtres

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