10 marzo 2008 Deportistas, Fútbol, Opinión

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El sábado el Stuttgart venció al Werder Bremen por 6-3, un un partido propio de otras épocas, del siglo pasado. Dos equipos buscado la portería contraria se dieron un festín de goles. Como en los viejos tiempos de la Bundesliga de los años 70, cuando las goleadas y el fútbol de ataque primaban en su potente liga. No era nada difícil que varios equipos acabasen la liga con más de 70 goles a favor, incluso 80 y 90 goles eran cifras usuales. Equipos como el Bayern de Munich y el Borussia Monchengladbach eran apisonadoras atacantes cuya única obsesión era el marco contrario.

Ahora ese fútbol es cada vez más difícil de ver, los equipos guardan más su portería y es mucho más difícil ver una avalancha ofensiva. Pero de vez en cuando aparecen partidos que nos sorprenden con un fútbol de otra época. Eso fue lo que ocurrió en Stuttgart. El Werder Bremen, uno de los pocos clubs que se la juegan a un ataque desaforado (no en vano es el equipo más goleador de la Bundesliga en las últimas temporadas), nos suele ofrecer partidos cargados de goles, el problema es que a veces, las menos, los damnificados de su vorágine ofensiva son ellos mismos, sobre todo cuando tienen enfrente a jugadores de la calidad de Mario Gómez.

El delantero de padre español, concretamente de Granada, se ha convertido a sus 22 años en un auténtico depredador del área. Dentro de su hábitat es un goleador brutal. Ante el Werder ha demostrado, que no sólo es un jugador de potencia dominador como nadie del juego aéreo gracias a su 1,90 de estatura, sino que también se mueve a la perfección con espacios cuando su equipo juega al contraataque. Sus inteligentes movimientos le dejan siempre desmarcado, lo que le permite recibir los pases de sus compañeros, que aunque no sean muy precisos como en el segundo gol que logró ante los verdes, los acaba convirtiendo en gol, con una definición ante el portero casi infalible. Otras veces aparece para empujarla. “Sólo tuvo que empujarla”, se oye decir muchas veces al comentarista cuando un jugador aparece para certificar el gol. Pero pocos son los delanteros que tienen esa habilidad de estar en el sitio justo en el momento oportuno, para llegar allí antes tuvo que buscar el desmarque, anticiparse al defensa o tener la intuición de saber donde iba a caer ese balón. Y eso lo hace de maravilla Super Mario.

Esta temporada está rompiendo todos sus registros goleadores en la Bundesliga, al llevar el mismo número de goles, 14, que en toda la temporada pasada (no consiguió más debido a una inoportuna lesión cuando lideraba la tabla clasificatoria) cuando fue una de las piezas claves del Stuttgart para conseguir el campeonato de liga, siendo elegido, aún así, jugador del año en Alemania. Los actuales campeones están realizando una mediocre temporada lo que no ha mermado el juego de su goleador, al contrario, está siendo superior a la temporada pasada, compartiendo el liderato en la tabla de goleadores con el italiano del Bayern de Munich, Luca Toni, con la diferencia de que el jugador transalpino ha necesitado 21 partidos por los 17 del “español” para llegar a esa cifra de 14 goles.

Fue internacional en las categorías inferiores de la selección alemana y debutó el 7 de febrero de 2007 con la selección absoluta, marcando un gol en el amistoso que les enfrentó a Suiza, y que finalizó con victoria germana por 3-1. Por ahora lleva 8 partidos con Alemania y 4 goles, estando llamado a ser una de las figuras de la próxima Eurocopa de Austria y Suiza. Un posible tandem atacante con Miroslav Klose hará temblar a más de una defensa.

Mario Gómez es el último tanque goleador surgido en Alemania, sólo busca el gol sin perderse en florituras estériles que suelen arrancar el aplauso de la grada pero que no llegan a fructificar en el marcador. Él es el tipo de delantero que, simplemente, remata de la mejor manera posible para conseguir el gol, como aquel que logró ante el Bayern de Munich rematando con el bajo vientre, no fue vistoso pero fue gol, simple practicidad alemana.

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