2 febrero 2017 Fútbol Sala

Táctica: defensa del 'portero-jugador'

El fútbol sala es una de las disciplinas que mejor combina los aspectos principales del juego: la técnica y la táctica. En un deporte tan dinámico que tiene lugar en un espacio tan reducido, surgen un sinfín de contextos que lo enriquecen y mucho. Uno de ellos es, sin duda, la posibilidad de utilizar el llamado ‘portero-jugador’.

El recurrir a este recurso hace que las acciones de ataque cobren una nueva dimensión. La superioridad numérica, bien utilizada, genera un amplio abanico de oportunidades para que las jugadas finalicen con éxito. Esto, por el contrario, implica una mayor concentración defensiva por parte del rival, que ha de buscar soluciones para evitar verse desbordado con repetidas ocasiones de peligro. El objetivo de este texto, no es otro que ayudar a los entrenadores en la ardua tarea de la ‘defensa del 5 para 4’.

Para realizar una correcta defensa cuando el oponente adopta este esquema sobre la pista, se deben tener en cuenta una serie de aspectos básicos y cruciales.

El primero de ellos es asegurarse de que la intensidad, la coordinación entre los distintos jugadores y el sacrificio, están presentes, puesto que son claves en cualquier acción defensiva. A continuación, cobra especial relevancia la presión sobre el jugador atacante con balón, cuya misión no es otra que evitar los pases cómodos para provocar la pérdida  y, por ende, el cambio de posesión. También es muy importante el cubrir las posibles líneas de pase en profundidad hacia zonas interiores. El portero pasa a tener un rol alternativo, puesto que debe convertirse en un defensor más, y guiar al resto de compañeros.

Táctica: defensa del 'portero-jugador'

Lo más común, es que el equipo que utiliza el ‘portero-jugador’ para iniciar su ataque, lo haga con tres de sus jugadores alineados en la base y otros dos pasan a ocupar las esquinas interiores en la zona defensiva rival. Es decir, tres hombres en la frontal del área y dos en los extremos cercanos a la línea de fondo. Para contrarrestar esto, el equipo defensor debe situarse en un dibujo táctico de ‘1-2-1’, en el cual los alas tienen una gran responsabilidad, puesto que son los encargados de tapar las líneas de pase interiores y en paralelo. El pívot deberá presionar, de forma controlada, al jugador atacante con balón, a la vez que e intenta evitar el pase profundo. Por su parte, el cierre también ha de estar atento y realizar las coberturas pertinentes para impedir que se generen pases en el interior del área y al segundo palo.

Obviamente, la posición del balón es la que marca cada movimiento. Las basculaciones son necesarias, lo que obliga muchas veces a que el conjunto defensor tenga que cambiar su esquema ‘1-2-1’ al ‘2-2’, con dos jugadores en paralelo.

Táctica: defensa del 'portero-jugador'

Foto | UEFA y Futsal Y Más

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