15 diciembre 2016 Fútbol

Se cumplen 21 años de la sentencia Bosman
La historia que os traemos hoy comienza en 1990, cuando Jean-Marc Bosman, entonces jugador del Lieja belga, quiso fichar al acabar su contrato por el Dunkerke francés, pero el traspaso no cuajó debido a las elevadas pretensiones del Lieja.

Bosman exigió poder elegir libremente su puesto de trabajo dentro de la UE y, tras 5 años de pleito, el Tribunal Europeo de Luxemburgo concluía que las normas de las federaciones de fútbol por las que se restringía el número de jugadores extranjeros en los equipos y por las que se regulaban las transferencias de jugadores no podían ser contrarias al derecho comunitario.

Con la “sentencia Bosman” los jugadores que finalizaban sus contratos ya no necesitaban la autorización de sus clubs para negociar con otros equipos y decidir el futuro de sus carreras. Los damnificados fueron los clubs que de un día para otro perdieron su principal fuente de ingresos, mientras que el valor de los futbolistas en el mercado se acabó disparando.

La consecuencia principal de esta ley es la impresionante movilidad de jugadores, pero que lejos de aumentar la competitividad la ha debilitado, beneficiando a unas pocas ligas como la española, inglesa, italiana, francesa y alemana, que cuentan con elevados beneficios en derechos televisivos, en detrimento del resto de ligas que han quedado a años luz de las mencionadas.

Por su parte, la sentencia tampoco benefició a su precursor, ya que su carrera no despegó y que pese a ser indemnizado con 400.000 euros ha acabado arruinado y con problemas con el alcohol y de depresión.

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