27 enero 2017 Balonmano, Efemérides

España celebra su oro sobre el parquet del Palau Sant Jordi
El 27 de enero de 2013, la selección española de balonmano se alzaba con su segundo Mundial, tras aplastar a Dinamarca en el Palau Sant Jordi de Barcelona, ante 13.000 espectadores, por 35-19.

Los “Hispanos” no dieron ninguna a opción a sus rivales, que llegaban como favoritos a la final por el gran juego desplegado durante todo el torneo, y después de haber dejado en la cuneta a España en las semifinales del Mundial de 2011 y el Europeo de 2012.

Los daneses empezaron nerviosos y en los primeros 5 minutos perdían 3-0, aguantaron hasta el 12’ (7-5), pero sus ataques se empezaron a estrellar una y otra vez con la poderosa zaga española y cuando no, era un inspiradísimo Sterbik quien evitaba el gol, además de numerosas pérdidas que el ataque de los de Valero Rivera no perdonaba. Al descanso la final estaba prácticamente sentenciada con un sorprendente 18-10.

En la segunda parte se esperaba algún tipo de reacción de los escandinavos, pero nunca más lejos de la realidad, los “Hispanos” vieron a un rival herido y no le quisieron dar opción, sus atacantes seguían con un porcentaje paupérrimo, anotando solo 2 goles en los primeros 16 minutos del segundo período. Mientras Rivera con 6 goles, y Maqueda y Aguinagalde con 5, se recreaban para deleite del Sant Jordi. El partido acabó con un sonrojante 35-19, la mayor diferencia en la final de un Mundial de balonmano.

Los jugadores españoles, finalizado el partido, no se lo acababan de creer, habían conseguido el segundo mundial de la historia de la Selección como anfitriones. Tras la amarga eliminación de las Olimpiadas de Londres 2012, Valero Rivera y los “Hispanos” volvían a colgarse el oro en el cuello y situar a España en el escalón más alto del balonmano mundial.

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