10 mayo 2017 Efemérides

Nayim celebra la Recopa
El 10 de mayo de 1995, el Real Zaragoza escribía en el Parque de los Príncipes de París la página más brillante de su historia, después de vencer en la final de la Recopa de Europa al Arsenal.

El equipo maño consiguió una sufrida victoria que ha pasado a los anales del fútbol por la forma en que se consiguió. El Arsenal planteó un encuentro tosco y muy físico donde los jugadores ingleses se encontraban más cómodos; poco a poco el Zaragoza fue imponiendo su estilo, lo que se tradujo en un gol anulado a Pardeza y un par de ocasiones de Belsué. Pese a todo, al descanso se llegó con 0-0.

En la segunda parte, el Zaragoza se hizo con el control del encuentro y fue en el minuto 68 cuando Juan Eduardo Esnaider iba a adelantar a los españoles con un tremendo zurdazo a la media vuelta desde más allá de la frontal del área, ante el que Seaman solo pudo mirar. Pero el Arsenal no estaba en la final de casualidad, sacó su orgullo y se fue a por el empate, que lo conseguiría en el 75′ por mediación de Hartson. Empate a uno, con el que se llegaría al final de los 90 primeros minutos y mandaba el partido a la prórroga.

Esa prórroga quedará en la memoria del zaragocismo y de todo el fútbol español. Con ambos equipos agotados parecía que el campeón se iba a dilucidar en la tanda penaltis, pero cuando apenas quedaban 10 segundos para cumplirse el tiempo reglamenario, iba a ocurrir lo que nadie esperaba, Nayim controlaba con el pecho un balón a unos 50 metros de la portería inglesa para soltar un disparo que adquirió una increíble parábola y acabó en las redes de la portería inglesa ante la incredulidad de Seaman y la locura de jugadores, cuerpo técnico y aficionados zaragocistas.

No había tiempo para más, el Real Zaragoza y “el gol de Nayim” ya eran historia del fútbol europeo.

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