12 enero 2010 Fútbol

Los jugadores del Terrassa hacen vida en el vestuario como medida de protesta

Los jugadores y empleados del Terrassa, equipo catalán que milita en el Grupo III de la Segunda División B, están viviendo una situación límite, una situación que los ha llevado a tomar una medida drástica: encerrarse en las instalaciones del Estadio Olímpico. El club adeuda varias nóminas tanto a futbolistas, como a entrenadores y diferentes empleados, lo que está dejando a algunas personas en una precaria situación económica y lo que ha provocado la espantada de varios jugadores.

Porque de los 18 miembros que tenía la plantilla, ya sólo quedan 10. El Terrassa es colista ahora mismo de su grupo, pero la situación deportiva es lo que menos importa ahora, aunque si bien de momento, han decidido seguir jugando los partidos usando juveniles para rellenar la convocatoria. Alquileres que no se pagan, hipotecas, son varios los jugadores que no pasan por una situación fácil. Los dueños del club no dan la cara y el Ayuntamiento de la localidad ya ha declarado que ha puesto demasiado dinero en el club.


Idéntica situación vive el colista del Grupo IV de Segunda B, el Jerez Industrial. El presidente Ricardo García no sólo le adeuda todas las nóminas del presente curso a la plantilla, sino que todavía tiene pagos pendientes con jugadores y el cuerpo técnico que estuvieron en el equipo la temporada pasada y ya no están. A pesar del ascenso de categoría, la situación económica no ha mejorado nada, la subvención del Ayuntamiento se ha perdido y ni jugadores ni empleados ni proveedores han visto un duro.

El presidente prometió la carta de libertad a todo aquel que retirara la denuncia de la AFE, así que la desbandada ha sido general. De momento quedan 14 jugadores de una primera plantilla por la que han pasado ya dos entrenadores y que ahora lleva el entrenador del juvenil. Para colmo, el dueño del club pretende apartar a varios jugadores a los que considera cabecillas de la rebelión a bordo, entre otras cosas porque se han presentado con grupos dispuestos a comprar el club.

Encierros, manifestaciones, entrenamientos enfrente de la casa del presidente … La Segunda B es un pozo donde nos encontramos jugadores que viven situaciones límite, y sobre todo, presidentes que usan a los equipos de fútbol o bien como tapaderas para sus negocios o bien para su propio enriquecimiento. Rateros, con todas las letras, de las sociedades anónimas deportivas.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *