3 marzo 2008 Deportistas, Fútbol, Opinión

henry.jpg
Esa es la pregunta que se hacen los seguidores culés. El fichaje estrella de esta temporada, el cuarto fantástico según la prensa que haría practicamente invencible al Barça y que auguraba fútbol espectacular y goles aún no se ha visto en Barcelona. El jugador desequilibrante del Arsenal todavía no se ha dejado ver en los estadios españoles.

Se habla de su edad, ahora mismo tiene 30 años, para explicar su bajo rendimiento en el Barcelona. No lo creemos, Henry es un futbolista que se cuida y al que no se le conocen excesos fuera del terreno de juego, podría mantenerse en la élite futbolística dos o tres años más sin problemas, siempre que las lesiones le respeten. También se dice que las lesiones le han impedido mostrar su mejor nivel hasta el momento. Es cierto que ha estado lesionado pero cuando ha jugado se supone que es porque estaba al cien por cien y tampoco se le ha visto, salvo algún destello como el gol que le marcó al Sevilla en el Sánchez Pizjuan en la eliminatoria de Copa.

Lo que había que preguntarse es si el Barcelona necesitaba fichar a este jugador. Otro gallo más para un corral saturado. Conocidas las desavenencias entre Eto´o y Ronaldinho, con un Messi ya figura estelar y un Bojan emergente hacen difícil encajar la pieza de Henry en el vestuario y en el terreno de juego. ¿Qué hace el entrenador?, ¿pone a jugar a los cuatro?, ¿sienta a alguno?

Rijkaard no está por la labor de colocar a los cuatro en el terreno de juego, normal. Colocar a tres delanteros como Eto’o, Messi y Henry y un media punta que no defiende como Ronaldinho podría ser un suicidio. Tendría que sentar a uno, lo lógico sería sentar a Eto’o o a Henry, ya que los dos juegan en la misma posición, delantero centro. Pero quién es el guapo que sienta a Eto’o, aparte de ser ahora mismo más decisivo que Henry, sería una bomba que estallaría a la mínima, de todos es conocido lo que le gusta el banquillo al camerunés. Sentar al rutilante fichaje de 24 millones de euros también sería un problema para la directiva, gastarse ese dineral en un jugador para el banquillo exigiría, practicamente dimisiones, aparte de que tampoco aceptaría de buen grado un jugador de su caché pasarse la temporada en el banco. Entonces el francés tendría que ir a una de las bandas, en la derecha sería de locos sacar a Messi, uno de los jugadores más desequilibrantes que existen ahora mismo en el panorama mundial, y en la izquierda está Ronaldinho, aclamado hasta hace bien poco como el mejor jugador del mundo.

Rijkaard no tenía excesivos problemas porque entre lesiones de unos y otros, Copa de África y caso Ronaldinho, nunca tenía a los cuatro para jugar. Ahora que los cuatro están en condiciones de jugar y que, además, practicamente exigen estar en el once cada uno de ellos, el entrenador ha optado por rotar, un día descansa uno y al siguiente otro, según crea conveniente. El problema se acrecienta si a Henry y a Eto’o les toca jugar juntos, los dos acaban en el medio estorbándose uno a otro, el galo ya ha comentado que rinde menos en la banda, que no es su posición, y tiende en los partidos a meterse por el centro. Si a ello unimos que Messi también se mete en diagonal hacia el mismo lugar, pues acaba la zona central del ataque blaugrana lleno de atacantes y defensores, y rara vez consiguen salir con éxito de la empresa.

Quizás el club catalán debió inverter los 24 millones de euros que costó Henry, en otras piezas más necesarias para el equipo. Por ejemplo un lateral derecho le vendría de perlas, sólo Zambrotta ocupa esa posición, colocar a Puyol o Oleguer en esa zona no son más que parches que suelen aprovechar los rivales si están un poco avispados; también al centro de la zaga le vendría bien un refuerzo, realmente sólo cuenta con Puyol, Milito y Márquez para esa posición, ya que la lentitud de Thuram no hacen aconsejable su alineación salvo urgencia máxima. Fichando un par de jugadores jóvenes y con proyección para esas posiciones aún les quedaría algo de los 24 millones para invertir en un delantero centro que fuese suplente de Eto’o sin que montara el lío en el vestuario, aquel Larsson que tan buen recuerdo dejó en el Nou Camp es un ejemplo de ello.

Ahora la baja de algún defensa, sobre todo si es Zambrotta, enciende las alarmas azulgranas trastocando toda la linea defensiva, mientras que de los “cuatro fantásticos” siempre sobra uno.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *