Dormir mal no solo afecta al humor. También influye directamente en el rendimiento físico, la recuperación muscular e incluso en la capacidad de concentración durante el día. De hecho, muchos entrenadores y especialistas en vida saludable coinciden en algo: descansar bien es tan importante como entrenar o cuidar la alimentación.
Entrenar "por sensaciones" funciona hasta cierto punto. Cuando quieres progresar sin reventarte cada salida, las zonas de frecuencia cardiaca te dan una referencia objetiva: te dicen si ese rodaje suave es realmente suave o si llevas semanas corriendo en una tierra de nadie que no entrena ni la base ni la velocidad.