16 julio 2008 Fútbol, Noticias

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El joven Arsenal que Arsene Wenger fue creando poco a poco y que con tan buenas tardes y noches de fútbol nos deleitó la temporada pasada está siendo desmantelado.

El primero en irse fue Flaminí al Milán. El medio centro francés no quiso renovar por los gunners y emigró al Milán. Ahora le llega el turno al mediapunta bielorruso Alexander Hleb. El jugador forzó su traspaso al Barcelona por una cantidad de 15 millones de euros más otros tres por distintos objetivos.

Y casi seguro que no será el último. El delantero centro Emmanuel Adebayor está en el punto de mira de, como no, Barcelona y Milán. El Arsenal pide 30 millones por el jugador que ya mostró su predisposición a fichar por cualquiera de estos dos monstruos del fútbol europeo.

La política del Arsenal se está basando en los últimos años en una contención del gasto en el salario de los jugadores y en los fichajes para hacer frente al desembolso económico que le ocasiona anualmente su nuevo estadio. No pueden competir con las ofertas que les presentan a sus figuras y tienen que acabar traspasándolas.

Cada temporada Wenger tiene que recurrir al fichaje de jóvenes promesas que en un futuro cercano se conviertan en nuevas figuras. Así lo hizo con hombres como Adebayor, Flamini, Hleb, Cesç Fábregas o Walcott. Para la próxima temporada ya ha completado dos fichajes de este estilo. El galés Aaron Ramsey de 17 años fue fichado al Cardiff City y el francés Samir Nasri de 21 años al Olympique de Marsella.

De confirmarse la marcha de Adebayor a buen seguro que algún joven delantero de futuro prometedor acabará recalando en los gunners. Hay que reconocerle a Wenger el enorme mérito que tiene mantener al Arsenal en los lugares de privilegio de la Premier cada temporada y de competir en Europa de forma ejemplar ante rivales que le “roban” a sus descubrimientos.

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