24 agosto 2012 Ciclismo

Lance Armstrong en 2005, cuando ganó su séptimo Tour

La caza de brujas contra Lance Armstrong continúa. Y sí, digo caza de brujas porque creo que hay suficientes motivos para creer que esto es precisamente eso y no la lucha para limpiar el deporte, tal y como vende la USADA (la agencia antidopaje estadounidense). Porque en este asunto hay mucha más política y mucho más dinero de por medio que precisamente deporte.

La historia de la USADA contra Lance Armstrong vive hoy un nuevo episodio. El ciclista norteramericano, en un comunicado colgado en su web, asegura que no va a recurrir la última sentencia en su contra, cuando presentó una demanda contra la propia USADA y contra las últimas acusaciones que ésta levantó contra el tejano.

Armstrong no va a defenderse, asume los cargos, aunque deja claro que él es inocente pero que está cansado ya de todo esto. Hay quien piensa que detrás de todo esto hay una declaración de culpabilidad y hay quien piensa, y yo me incluyo entre ellos, que es un comportamiento lógico. No es fácil vivir bajo una sospecha continua desde que ganara su primer Tour, sin haber dado nunca un control positivo.

Si todo esto continúa adelante, probablemente a Lance Armstrong se le retiren sus siete Tour de Francia, siempre y cuando la UCI acceda a ello. En caso de que así sea, habrá que hacer encajes de bolillos para reorganizar las clasificaciones de esos Tours, porque si echan un vistazo a las mismas, verán los nombres de ciclistas que o bien han dado positivo o bien han dejado claro y reconocido que se dopaban. ¿A los nuevos ganadores se les investigará con este ahínco o no? ¿Y a Indurain, Hinault o Mercx, por decir tres nombres?

Probablemente Armstrong fuera en su momento hasta las trancas, hablando vulgarmente. Por entonces, probablemente todos lo hacían y hoy en día probablemente lo hagan, no sólo en el ciclismo sino en muchos deportes, también los más populares. El dinero, el éxito y la fama casi obliga a ello en el deporte profesional tal y como está concebido hoy día. Esto es una forma de ver las cosas, una creencia popular, no algo comprobado, claro está.

La única diferencia entre Armstrong y un “dopado”, llamésmole así, es que al “dopado” lo han pillado, ha dado positivo, y por tanto es lógico que se le retire lo que ganó de forma fraudulenta y se le castigue como tal, una vez se demostró tal fraude. En otros deportes, esto se lleva con total normalidad y naturalidad y nadie dudaría de un campeón que no haya dado nunca un positivo, y mucho menos tanto tiempo después. En cambio, en el ciclismo no se hace tal cosa, no hay presunción de inocencia sino de culpabilidad.

Pero como decía al principio, en este caso en concreto hay seguramente otras ambiciones (políticas y económicas principalmente) por encima de la de limpiar el deporte. Porque si ésta última fuera la verdadera intención de la USADA, entonces no se contemplaría, como se contemplan, los favores que van a recibir los ex compañeros de Armstrong que van a declarar, acusando que ellos se dopaban dentro del mismo programa que el tejano. ¿Así se lucha para limpiar el deporte, ayudando a los que lo manchan?

En fin, éste es un tema bastante complejo y que cada uno verá a su manera. Yo al menos, sin ser un fan del norteamericano, no considero justo el que se haga esto ahora y el como se está haciendo, incluyendo los extraños motivos que llevan a ello. Pero esa es sólo mi opinión. Ahora toca conocer las vuestras.

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