5 marzo 2010 Fútbol

Djalminha_Diego

Muchos añoramos los tiempos en que la liga española no era cosa de dos, cuando Deportivo, Valencia o Atlético de Madrid amenizaban nuestra liga disputando los títulos de tú a tú con Madrid y Barcelona, como en cualquiera de las ligas que ganaron, el famoso doblete del Atleti o el Centenariazo del Dépor en el Bernabéu. En aquella época, hubo una estrella que brilló con nombre propio, la del brasileño Djalminha.

Para los más nuevos en esto del fútbol, Djalminha fue uno de los futbolistas más técnicos que han pasado por la liga española. Un mediapunta maravilloso, capaz de lo mejor y de lo peor y más aún en los grandes partidos, protagonizó regates y goles históricos, como la famosa lambretta que protagonizó en Riazor frente al Real Madrid, y momentos bochornosos igualmente memorables, como el cabezazo a Irureta que anticiparía el final de su etapa en Coruña y de su carrera deportiva.


Desde entonces, nunca ha habido otro futbolista igual en Coruña y casi ni en la Liga, salvo cuando el brasileño regresa para disputar la Liga indoor de veteranos y sigue deleitando al respetable. Pero quizá los más nostálgicos tengan un pequeño margen para la esperanza al saber que, desde hace unos días, un joven brasileño de 15 años llamado Diego está a prueba con el equipo cadete del Deportivo. Efectivamente, se trata del hijo de Djalminha, que procede del Flamengo y, según dicen, ya apunta maneras.

Aunque una noticia de este tipo no puede pasar de mera anécdota, quizá esos mismos nostálgicos vean otro pequeño hueco para ilusionarse al saber que no sólo el padre de Diego fue un extraordinario futbolista, sino que su abuelo, Djalma Santos, fue también jugador, ni más ni menos que internacional brasileño, quizá el mejor lateral derecho de su época, primer jugador en llegar a 100 internacionalidades con Brasil y doble Campeón del Mundo en la selección de Pelé y compañía. Parece que la familia lleva la magia en su sangre.

En la foto del chaval, aquellos con buena memoria podrán ver que, aunque el peinado recuerda más a la famosa castaña de Fellaini, el parecido físico con su padre es más que notable. Si también se parece a él sobre el campo, quizá en unos años podamos disfrutar de otro genial futbolista.

En cualquier caso, aunque no pase de aquí, es una bonita anécdota que a más de uno seguro que ha llevado una sonrisa a los labios.

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  1. Bitacoras.com 5 marzo 2010

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