2 diciembre 2014 Deportistas, Fútbol

Éric Cantona

Dos  imágenes son las que prevalecen en la retina de Cantona que lo definen como jugador y como persona: esa actitud tan chulesca celebrando un gol y subiéndose los cuellos, casi sin alegrarse y como  diciendo “es muy fácil si lo intentas” y la espectacular patada que soltó a un aficionado inglés que ya quisiera un alumno aventajado del señor Miyagi.

Sin duda dos instantáneas que reflejan muy bien su idiosincrasia, un genial jugador con un comportamiento que no dejaba indiferente a nadie y que suscitaba polémica allá donde iba. Inconformista, rebelde, huía de lo políticamente correcto, de toda la parafernalia sobre la que  está montada este deporte. Siempre ha estado en medio del meollo y sus declaraciones en el punto de mira. Nunca le importó considerarse más inglés que francés, y del equipo con el que debutó, el Auxerre, declaró que Francia no lo merecía, pero sí Inglaterra. Se supo centro de atención en todo momento,  tanto dentro como fuera de la cancha, y mantuvo cierto paralelismo por aquello de genial y díscolo con otra leyenda del United, George Best.

“¿mi mejor momento? cuando le solté la patada a ese hooligan”En cuanto a su trayectoria profesional, empezó jugando en su país natal, Francia, pero allí su carrera parecía complicada, incapaz de asentarse en ningún equipo y con numerosos líos extradeportivos, algo que nunca le abandonó. Cuando parecía que no iba a dar más de sí, decidió emprender un nuevo rumbo y se dirigió a las islas británicas, en donde parecía que su fútbol podía despuntar. Y no se equivocó, ya que se convirtió en un icono, no sólo en el Leeds o el Manchester United, sino en toda Inglaterra, sabiendo los hinchas la escasa probabilidad de encontrar jugadores de ese tipo, impredecibles y provistos de esa magia que sólo los privilegiados poseen.

Triunfó en el Manchester pero no lo hizo con la selección francesa, su espina clavada.Permaneció una temporada en las filas del Leeds, pero sus roces con la directiva y el deseo de Alex Ferguson hicieron que acabase fichando por los diablos rojos, donde se hizo verdaderamente un nombre internacional y cosechó sus mayores éxitos. En toda su carrera, Cantona ganó siete Ligas, en Francia dos con el Marsella, en Inglaterra una con el Leeds United y cuatro con el Manchester United; tres Copas, una en Francia con el Montpellier y dos inglesas con los Diablos Rojos; y dos Charity Shield, con Leeds y United. El gran lunar de su carrera fue la selección francesa. El delantero nunca destacó y únicamente disputó una competición internacional, la Eurocopa de Suecia de 1992, donde encima los franceses no pasaron de primera ronda. No jugó ningún Mundial porque Francia no estuvo presente ni en Italia 90 ni en USA 94 y su trayectoria será recordada con más luces que sombras y repleta de conflictos con los seleccionadores de turno.

Cantona, genio y figuraEn 1997 decidió abandonar el fútbol antes de acabar arrastrándose por los terrenos de juego. Pero ni mucho menos dejó de captar la atención de los focos, puesto que siguió practicando su deporte favorito sobre la fina arena de la playa, portando el brazalete de capitán de la selección francesa. Actualmente es jugador y a la vez entrenador del combinado nacional. Tampoco la firma NIKE se ha olvidado de él, siendo imagen de la marca en múltiples spots publicitarios, cuando jugaba y una vez retirado.  También ha hecho sus pinitos en el séptimo arte, así como en política aprovechando su popularidad. En 2011 comenzó su nueva aventura como director deportivo del New York Cosmos, de la Major League Soccer. Fan declarado del F.C Barcelona, de Johan Cruyff y de Leo Messi, era un ferviente defensor del fútbol de la calle, del talento puro y duro, de lo que no se aprende en ninguna escuela.

Un genio disfrazado de diablo en muchas ocasiones. Distaba mucho de la imagen que ofrecían el resto de futbolistas, siempre tendentes a realzar los tópicos de este deporte. Sus declaraciones así lo atestiguaban, con frases memorables cuanto menos sorprendentes y que hacían fruncir el ceño a más de uno. La más célebre fue la que pronunció en Inglaterra tras la patada al más puro estilo Jackie Chan. En una rueda de prensa se limitó a decir “Cuando las gaviotas persiguen al pesquero, es porque piensan que las sardinas serán lanzadas al mar”. No dijo nada más y se marchó. Otras también extravagantes como “El fútbol es como hacer el amor. Si no puedes aguantar 90 minutos como yo, no ganas” o “yo soy Dios”. Especial mención merece la respuesta a la pregunta sobre su mejor momento profesional. Ni corto ni perezoso, el francés declaró: “¿mi mejor momento? cuando le solté la patada a ese hooligan”.

Así era Cantoná, soberbio y talentoso, sin pelos en la lengua y capaz de poner a la grada en pie con sus goles, si bien tampoco se olvidará fácilmente su imagen de conflictivo, algo a lo que él también ayudó en numerosas ocasiones. Veamos ahora algunos de sus mejores momentos en un terreno de juego.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *