12 junio 2012 Baloncesto

El Real Madrid ha dado un paso muy importante de cara a hacerse con el título de la Liga Endesa ACB después de arrollar a Regal Barcelona en el tercer partido de la serie. Los azulgranas cedieron por un amplio 85-59 y se quedan sin margen de error ya que deben ganar el miércoles en Madrid si quieren evitar el alirón blanco y alargar la serie hasta un quinto partido en el que tendrían ventaja de campo.

En líneas generales, el tercer partido de la serie se puede dividir en tres fases muy diferenciadas. La primera se correspondió con el primer cuarto y ahí destacó la igualdad y el acierto anotador de ambos equipos. Sin embargo, a partir del segundo cuarto, llegó la fase de escapada blanca ante un Barça que se atascó por completo en ataque desembocando el partido en un último periodo que fue una fiesta anotadora blanca para delicia de su afición que veía como estaban vapuleando al eterno rival.

No parecía que ese fuera a ser el desenlace de un partido tan importante como el tercero de una serie por el título que marcha con 1-1 y menos después de ver la igualdad que reinó en el primer cuarto. En los primeros minutos, Pete Mickeal anotó 5 puntos y asumió el peso anotador junto con Lorbek. Por su parte, el Real Madrid respondía con las canastas de Llull hasta que salió desde el banquillo un entonadísimo Jaycee Carroll que anotó varias canastas consecutivas. En cualquier caso, el Barça encontraba respuestas y Lorbek sobre la bocina ponía el 25-23 al final de este periodo.

En el segundo cuarto la temperatura del choque comenzó a subir con el pique de dos jóvenes que no se arrugan como Mirotic y Rabaseda. Marcelinho Huertas llegó a poner la igualdad en el marcador hasta que llegó un parcial 16-1 a favor del Real Madrid gracias al acierto de Reyes y Llull y, sobre todo, a la dirección de Sergio Rodríguez que se encontraba en su salsa pudiendo correr y asistir a sus compañeros con campo abierto. En esos minutos el Barça no veía aro y solo Navarro con 5 puntos consecutivos ajustó algo el marcador (41-31). Cuatro puntos de Llull dieron al Madrid 14 de ventaja antes del descanso (46-32) que Lorbek no pudo reducir en los últimos instantes a pesar de disponer de tres tiros libres por una falta evitable de Mirotic.

La ventaja del Real Madrid era importante pero en vista de las remontadas que habíamos vivido en el primer y segundo partido para nada se podía decir que el choque estuviera decidido. Sin embargo, esa afirmación si se pudo hacer 10 minutos después porque el Real Madrid vivió un tercer cuarto mágico en el que corrió, movió el balón con fluidez y anotó una vez tras otra para elevar su distancia hasta los 27 puntos (69-42) .

Enfrente, el Barça estaba desquiciado como bien demostró Mickeal en un pique con Suárez en el que acabó lanzándole un manotazo a Velickovic. También se pudo ver en la defensa del Barça, absolutamente rota y en el ataque donde cada jugador quiso hacer la guerra por su cuenta algo que no dio resultado porque además fallaron tiros muy fáciles.

En el último periodo ya no hubo partido sino fiesta blanca porque los de Pablo Laso elevaban la diferencia hasta los 30 puntos, el Barça bajaba los brazos y Sergio Rodríguez encontraba un guión de partido perfecto para correr y asistir una vez tras otra permitiendo canastas muy fáciles de sus compañeros.

De esta forma, el Madrid queda a un paso de ser campeón y con la moral por las nubes pero tendrán que rebajar la euforia porque esto es el play off, ganar de 1 o de 30 vale lo mismo y el Barça, a pesar de los problemas físicos de Navarro y N’Dong, tiene equipo suficiente para ganar en Madrid y convertir la euforia en miedo porque pocos aficionados blancos querrán que su equipo se juego el título en un quinto partido en el Palau.

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