9 noviembre 2014 Fórmula 1, Opinión

Marussia y Caterham

Lujo y glamour son dos conceptos que se vienen a la mente cuando pensamos en la Fórmula 1. Así es en muchos sentidos pero cuando rascamos un poco la superficie y nos metemos en las entrañas del gran circo vemos que la F1 también tiene sus miserias especialmente en los últimos tiempos con equipos que tienen que echar el cierre, peticiones populares de dinero para poder correr y trabajadores de primer nivel mandados a su casa con la carta de despido bajo el brazo.

Todo esto está ocurriendo porque la Fórmula 1 está sumida desde hace tiempo en una crisis económica que no deja de traer consecuencias y que traerá más en el futuro si sus mandatarios siguen sin tomar decisiones. Cierto es que los grandes equipos como Ferrari, Mercedes o Red Bull no tienen problemas económicos pero para muchos otros equipos de la parrilla la situación es límite y les está abocando a una desaparición que no es buena para el campeonato.

Caterham y Marussia son los dos equipos que más problemas han tenido en los últimos tiempos. Ambos consiguieron permiso para ausentarse en las carreras de Estados Unidos y Brasil mientras buscaban compradores que inyectaran dinero en sus estructuras. Sin embargo la situación no ha mejorado y Marussia ya ha cesado su actividad, ha despedido a sus empleados y ha iniciado el proceso de venta de activos del equipo para intentar recuperar algo de dinero.

Caterham va por el mismo camino y ha abierto una iniciativa de crowfunding para que intentar recaudar 2.3 millones de libras con los que puedan correr en Abu Dhabi, una situación que no ha gustado a Bernie Ecclestone que ha dicho que no quiere ver a nadie de la F1 ‘pidiendo limosna’ para poder correr.

Si Caterham desaparece ninguno de los equipos que entró en la F1 en 2010 estará en el campeonato en 2015 ya que hay que recordar que HRT también cerró hace un par de años. Otras escuderías como Force India, Sauber o Lotus también tienen problemas y en Estados Unidos hubo intento de boicot para convencer a Ecclestone de que las cosas tienen que cambiar o los equipos modestos serán cada vez más pobres.

La forma en la que se reparten los ingresos generados por el campeonato está en la raíz de estos problemas. Los equipos, al final de cada temporada, reciben parte del pastel en función de su posición en el Mundial de Constructores y su historia dentro del campeonato. Los equipos más modestos no suelen tener ni puntos ni demasiada historia así que reciben muy poco dinero. Ecclestone ya se ha dado cuenta de que algo debe cambiar y deberá tomar medidas aunque los equipos poderosos no estén dispuestos a perder ingresos.

Y es que todos estos problemas debilitan a la Fórmula 1. Cuando se pierden equipos y la parrilla se reduce el aficionado tiene menos que ver en pista, desparecen lugares en los que trabajar para ingenieros o pilotos que pueden encontrar en equipos pequeños su lanzadera hacia cotas más altas, hay menos desarrollo tecnológico y menos posibilidades de que aparezcan buenas ideas o se obliga a los equipos a fichar pilotos en función de sus patrocinadores en lugar de atendiendo únicamente a razones deportivas.

¿Es esta la Fórmula 1 que queremos los aficionados? A millones de personas alrededor del mundo nos apasiona este deporte pero Ecclestone debería atender a muchas señales como la desaparición de equipos, las gradas vacías en algunos circuitos o la bajada de audiencias televisivas para salir del inmovilismo e intentar buscar medidas que reactiven la pasión de los aficionados por la F1.

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