15 mayo 2010 Ciclismo

Cadel Evans cruza la línea de meta lleno de barro para ganar una etapa del Giro de Italia

Si en un carretera de tierra llueve, se forma barro, y si encima pasa por encima un pelotón de casi 200 ciclistas, más fango aún. La organización del Giro apostó fuerte por esta curiosa etapa y acertó, porque hoy se ha vivido una jornada muy interesante de ciclismo, algo que gracias a dios está siendo habitual en este Giro. Porque por ejemplo, llevamos 7 etapas y cinco líderes diferentes, y además, en la de hoy hemos visto a los hombres fuertes por fin atacando.

Y todo porque Vincenzo Nibali e Ivan Basso se vieron envueltos en una caída y los dos primeros clasificados junto a Carlos Sastre se descolgaron del pelotón cuando se descendía el Paso de Rospatoio. Alenxander Vinokourov, el más cercano al líder de los hombres fuertes, comenzó a lanzar ataques y la carrera se volvió loca. La diferencia con el grupo de los Liquigas ascendía a los dos minutos, con el hombre que llevaba la maglia rosa tirando del teórico jefe de filas.


Junto con el kazajo del Astana, en cabeza había hombres como Cadel Evans (BMC), Damiano Cunego (Lampre), Marco Pinotti (Columbia) y David Arroyo (Caisse d’Epargne), a los que se fueron uniendo después Stefano Garzelli (Aqua & Sapone) y John Gadret (AG2R). Juntos cubrieron unos durísimos kilómetros sobre el barro. Por detrás, Carlos Sastre se atascaba y terminaría perdiendo alrededor de 5 minutos en línea diciendo adiós a sus posibilidades de hacer algo interesante en este Giro de Italia.

Ya sobre asfalto, y con los maillots embarrados, fueron Evans, Vinokourov y Cunego los que abrieron hueco, y fue el australiano del BMC el que lanzó el ataque más fuerte para llevarse la etapa. Vinokourov, que ya había conseguido su objetivo de recuperar virtualmente la maglia rosa, dejó que fuera Cunego el que intentara dar caza a Evans pero no pudo con el campeón del mundo en ruta. La clasificación general pega un vuelco enorme, con Vinokourov de líder y sus primeros perseguidores, Evans, Millar y Karpets, a más de un minuto.

Y mañana, viene la montaña, la alta montaña justo después de un delicioso aperitivo como el de hoy. Eso sí, habrá que esperar hasta los últimos kilómetros porque la gran dificultad del día, el Monte Terminillo, se encuentra en la línea de meta. Una clásica subida de 16 kilómetros en la que los aspirantes deben moverse , mínimo, para probar las fuerzas del kazajo Vinokourov.

Vía | Gazzetta

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  1. Bitacoras.com 15 mayo 2010

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