19 agosto 2016 Otros

Carolina Marín ha conseguido un oro histórico en bádminton

Hace unos años se celebraba que hubiera representación española en bádminton en unos Juegos Olímpicos, y lo máximo a que se aspiraba era a ganar un partido. Pero ahora hemos pasado de celebrar simples victorias a celebrar medallas gracias a una chica de Huelva llamada Carolina Marín que, a sus 23 años, ha logrado un oro histórico.

La española, campeona europea, mundial y ahora también olímpica, sigue haciendo historia en el bádminton

Histórico porque desde que el bádminton es olímpico, es decir desde Barcelona 1992, ninguna mujer no asiática había ganado esta competición. Habíamos visto al danés Larsen ganar el oro masculino en Atlanta 1996, o a danesa Martin y la holandesa Audina quedarse a las puertas, así que Carolina Marín es la primera en romper una barrera que parecía infranqueable.

Histórica también es esta medalla porque es el sexto oro que se consigue en estos Juegos Olímpicos. Y hay que señalar que nunca antes en la historia del deporte español, salvo en Barcelona 1992, había habido tantos campeones olímpicos. En anteriores Juegos se habrán ganado más medallas, pero no tantas de oro como en estos de Río 2016.

Carolina Marín había llegado a la final sin mostrar ningún atisbo de duda por el camino. Había ganado los dos partidos de su grupo con claridad, había ganado en cuartos de final a la coreana Sung Ji-hyun y en semifinales a la china Li Xuerei, la campeona olímpica en Londres 2012 y contra la que ganó su primer mundial. Y en ninguno de los cuatro encuentros la española había cedido un set.

Carolina cedió el primer set pero le sirvió como acicate para sacudirse los nervios

Pero los nervios de una final son traicioneros y su partido por el oro frente a Pusarla Venkata Sindhu, representante de India, no pudo empezar peor. Aunque la española llevó la iniciativa en los primeros instantes, la jugadora hindú de 21 años, número diez del ranking mundial que lidera Carolina Marín, se iba a apuntar la primera manga por 21-19, poniendo a la de Huelva en una situación en la que no se había visto antes.

Por suerte, la reacción de la española no pudo ser mejor. Lejos de acusar el golpe, lo que hizo fue sacar a la gran jugadora que lleva dentro y que había estado agazapada por la presión durante el primer set. Así, se apuntó la segunda manga sin apuro alguno, por 21-12, y encarriló su camino hacia la medalla de oro dominando de igual modo el tercer set, que se apuntaría por 21-15.

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