17 agosto 2016 Atletismo

Orlando Ortega, medalla de plata en los 110 metros vallas

Como muchos otros deportistas cubanos, el atleta Orlando Ortega aprovechó una gran competición para no volver a su país de origen. Lo suyo, tras el Mundial de Moscú de 2013, no fue una decisión motivada por la política sino por discrepancias con la federación de atletismo de su país. También fue una decisión familiar, pues quería reunirse con su madre, que residía en Estados Unidos.

Orlando Ortega abandonó su Cuba natal y encontró asilo y club para entrenar en España

Al final, no encontró sitio en los Estados Unidos ni en Italia, donde también pasó un tiempo, sino en España. Ortega encontró una ciudad, Guadalajara, y un club de atletismo, el Vall d’Albaida de Ontinyent, donde poder seguir desarrollando su carrera. En julio de 2015, finalmente, se le concedió la nacionalidad española y el objetivo de regalar a España una medalla en Río 2016 comenzó a vislumbrarse.

En ningún caso fue fácil este camino. La IAAF lo sancionó por su “deserción” y su cambio de nacionalidad no fue bien visto, ni en Cuba ni en muchos casos en España. Todo eso sobrellevado por un chico que, cuando tomó la decisión, apenas tenía 22 años. Las lágrimas que derramó al término de la final dejaban claro que Orlando Ortega había pasado por mucho en estos últimos tres años.

Una final a la que llegó sin problemas, aunque soportando mucha presión. Había sido ya finalista en Londres 2012 (terminando en sexta posición) compitiendo entonces para su país natal y ahora no quería fallarle a España y cumplir al menos con su presencia en la final. A pesar de esa presión, fue primero en su serie preliminar, bajo un diluvio, y primero en su semifinal, logrando el quinto mejor tiempo de todos los finalistas.

Aunque salió mal, su gran carrera le valió para lograr la plata

La estrategia en la final de los 110 metros vallas era la de darlo todo desde el principio. Aunque reaccionó tarde al disparo y quedó casi rezagado al último puesto al ir por la primera valla, Orlando Ortega corrió tal y como su padre y entrenador le dijo y le dio para alcanzar la medalla de plata, premio que, como cada carrera, dedicó a su abuela, atleta olímpica a la que debe su carrera en este deporte.

Con esta plata tras el jamaicano Omar McLeod, oro, y por delante del francés Dimitri Bascou, plata, ya tenemos por seguro que el atletismo español no se viene de vacío como ocurrió en los dos últimos Juegos Olímpicos. La que es la séptima medalla para la delegación española en los Juegos de Río 2016 supone además la duodécima de la historia del atletismo español.

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