14 julio 2016 Baloncesto

Jordan sufrirá menos hacks a partir de la próxima temporada

En los año 90, a Don Nelson, que por entonces entrenaba a los Dallas Mavericks, se le ocurrió una curiosa forma de parar a los Chicago Bulls en momentos clave. El método consistía en realizar faltas sobre un jugador en concreto, Dennis Rodman, cuyo bajo porcentaje de acierto en el tiro libre hacía que su equipo no sumara puntos.

La táctica pasó a bautizarse como Hack-a-Shaq, porque con el paso del tiempo fue O’Neall el jugador que más la sufrió en sus carnes. A pesar de que no estaba bien visto, entraba dentro de la legalidad y como suponía el único modo eficaz de frenar al gran pívot en los momentos clave, todos los equipos terminaban usándola sin pudor.

Shaq ya no está en la liga, pero hay otros hombres con un bajo acierto desde la línea de tiros libres que actualmente son objeto de este tipo de acciones. DeAndre Jordan, Dwight Howard o Andre Drummond pasan, casi cada noche, por ese incómodo momento en el que empiezan a ir, una y otra vez, a la línea de tiros libres, eternizando el encuentro hasta el punto de que terminan siendo sustituidos.

La NBA está intentando poner freno a estas acciones y para ello va a empezar a tomar medidas estrictas. Ya durante la temporada pasada se tomó la decisión de castigar estos hacks con tiro libre y posesión, como si de una técnica se tratase, si se hacían durante los dos últimos minutos de partido. Ahora esta medida se extiende en general a los dos últimos minutos de cada cuarto.

Todavía más, pues hay acciones puntuales que se penalizarán de igual modo, con tiro libre y posesión, sin importan en el minuto en el que esté el partido. Serán las faltas que se produzcan de saque de fondo o de saque de banda, antes de que se ponga la bola en juego. Otras acciones, como lo de montarse sobre el rival que tanto hemos visto este año, se considerarán como faltas flagrantes.

Drummond, Jordan y otros hackeados pueden respirar algo más tranquilo. Esta medida no acabará definitivamente con el Hack-a-Shaq, pero seguro que ayudará a reducirlo. Al menos, hasta que otro entrenador avispado encuentre de esta nueva ley su trampa.

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