27 marzo 2017 Fútbol americano

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Los Oakland Raiders se trasladan de ciudad y pasarán a jugar en Las Vegas a partir de 2020 según ha hecho saber la NFL esta misma tarde después de que la reunión de propietarios diera como resultado una aprobación casi unánime al proceso a excepción de Stephen Ross, dueño de los Miami Dolphins.

La franquicia presidida por Mark Davis consigue así el sueño que durante tanto tiempo había perseguido el propietario y su difunto padre, en la búsqueda de afianzarse en un mercado más amplio y con tantas posibilidades como será Las Vegas. Tras los movimientos en las dos últimas temporadas de Chargers y Rams a la ciudad de Los Angeles, Davis vio abiertas las puertas del cielo y propuso a la NFL un camino alternativo en una ciudad no explorada antes y muy dispuesta a acoger a los de negro y plata.
De hecho, uno de los factores que han decantado la balanza a favor del traslado ha sido la predisposición del estado de Nevada y de un buen grupo de inversores en conseguir alojar una franquicia NFL casi a cualquier precio. Mientras que los Raiders harán una inversión de 500 millones de dolares, la administración estatal realizará gastos por más de 700 millones en la construcción de un estadio de garantías. Esto es uno de los factores desencadenantes de cara a conseguir el voto del resto de propietarios, que ven como podrán obtener beneficios casi de inmediato con un riesgo mínimo al tratarse de capital externo (debe tenerse en cuenta el carácter comunitario de la liga, donde los beneficios económicos de un equipo son compartidos con el resto).

En un principio las opciones de encontrarnos ante unos Las Vegas Raiders parecían lejanas, especialmente por las libertades legales abiertamente conocidas en Nevada. A las preocupaciones por la reputación que podría asociarse a un equipo de una ciudad tan nocturna como es Las Vegas se sumaba el problema de la legalidad de actividades de juego. La Liga ya había tenido disputas legales con diferentes sitios de ligas fantasy donde se permitía el “gambling”, llegando a cerrar varios dominios webs que manejaban cifras de seis ceros, por lo que la llegada a la ciudad de los casinos debía solventar varios baches.
Sin embargo, la gestión de Davis y Goodell, desechando a varios inversores con antecedentes con el juego o intereses relacionados ha lavado la imagen del proceso y en los últimos días Roger Goodell, comisionado de la liga, había mostrado públicamente su opinión al respecto recriminando a la alcaldesa de la ciudad californiana su poca implicación en el movimiento por retener al equipo. Las planes desde el consistorio no parecían estables a largo plazo y la paciencia de la franquicia se había agotado después de demasiados años jugando en un estadio compartido con los Oakland Athletics de la MLB, algo que no daba buena imagen.

Así se completan las tres mudanzas que habían sonado durante los últimos años, con lo que parece que las localizaciones de los equipos se mantendrán estables durante largo tiempo, garantizando una estabilidad económica y tranquilizando a las nuevas bases de fans que puedan irse sumando al deporte.

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