12 julio 2010 Fútbol

Pepe Mel posa con la camiseta del Real Betis

El Real Betis tiene nuevo dueño. Después de 18 años, la era Lopera llega a su fin, según nos ha hecho creer el ya ex mandatario del club verdiblanco, y es que, conociendo al empresario sevillano, Lopera es capaz de realizar cualquier maniobra para provocar una nueva cortina de humo y paliar el aluvión de causas judiciales que se le puede venir encima. Eso cree mucha gente, y los béticos los primeros.

El empresario navarro Luis Oliver será la nueva cabeza visible de este nuevo Betis comprado por un variado grupo empresarial andaluz que soltará 20 millones de euros a plazos en 5 años. 18 de esos millones, irán para el bolsillo de Lopera. Con Oliver por tanto, se inicia un nuevo proyecto del que se sale Víctor Fernández, pese a que estaba comprometido para continuar, porque no pueden asumir su ficha. Así, Pepe Mel será el nuevo entrenador del Real Betis durante la próxima temporada.


El técnico madrileño lució durante su presentación la camiseta con el ‘9’ que lucía cuando era delantero del Betis en su época de jugador, época en la que además de verdiblanco vistió la camiseta del Osasuna, el Castellón, el Granada y el Getafe. Su currículo como entrenador es bastante amplio y en el vemos nombres como el Murcia, el Tenerife, el Getafe, el Alavés, el Poli Ejido y el Rayo Vallecano, en donde ha permanecido los últimos dos años y medio.

Y repasando fichas, vamos a repasar la de Luis Oliver. El nuevo dueño del Real Betis es un hombre de fútbol y con un historial corto pero intenso. Si preguntan por este señor en Jerez de la Frontera o en Cartagena, sinvergüenza o ladrón serán los adjetivos más cariñosos que oigan, y no estamos exagerando.

En el Xerez logró un ascenso a Segunda y trajo a Bernd Schuster, que continuó con la buena línea deportiva del equipo rozando el ascenso a Primera. Sorprende el rendimiento de una plantilla que veía como a final de mes no se les ingresaba ninguna nómina. Su enfrentamiento con el por entonces alcalde de la ciudad, que le apodó el gangster, provocó que el equipo jugara media temporada exiliado en la vecina localidad de Sanlúcar. Después vendió el club a Gil Silgado, que acabaría haciendo bueno a su predecesor.

Con dinero constante y sonante, compró el Cartagonova y en sólo un año el club creó una deuda digna de Primera División pero jugando en Segunda B, y todo eso sin que jugadores, cuerpo técnico y empleados cobraran un solo céntimo de su sueldo. Incapaz de aguantar esta situación, el club rozó la desaparición mientras Oliver y su grupo desaparecían del mapa dejando muy pocos amigos. Suerte por tanto al Betis y al beticismo, el auténtico andamio que sostiene este equipo.

Vía | ElBetis

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