11 enero 2016 Fútbol americano

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La segunda jornada de Wildcards de la NFL dejó la sorprendente victoria de los Seahawks en Minnesota con un field goal fallado por Blair Walsh en el último segundo mientras que los Green Bay Packers recordaron a aquel equipo capaz de ganarle a cualquiera en su victoria a domicilio frente a los Washington Redskins


Los Seattle Seahawks se llevaron la victoria en su visita a Minnesota aunque aun cueste creerlo, y es que el equipo de Pete Carroll estuvo fuera del camino por el Lombardi durante la mayor parte del encuentro hasta tal punto de que tuvo que ser a través de un snap defectuoso que Wilson convertiría en pase de fantasía a Lockett como los Seahawks comenzaran la remontada que culminaría con el desastroso intento de field goal errado por Walsh.

Desde el primer momento se vio que el encuentro sería de esos catalogados como “de la vieja escuela”, lejos de pases profundos y bigplays, centrados en la lucha de trincheras entre las líneas y el juego de carrera. En esa vicisitud empezaron dominando los Vikings metiéndole mucha presión a un Wilson incapaz de conectar con sus receptores. Sin embargo, el trabajo del front 7 de Seattle no fue menor que el de su rival y las carreras de Adrian Peterson se acumulaban sin encontrar huecos por donde correr con una ganancia de yardas irrisoria para el que es el mejor RB de la liga. Así, no sabemos aun si buscando sorprender o por el mal snap del long snaper, una jugada rota en la que el punter de los Seahawks Jon Ryan intentó correr acabó con el balón en buena posición para el rival y la nariz del jugador rota.

En ese drive Minnesota consiguió adelantarse con un field goal y aunque la defensa paraba una y otra vez al paupérrimo ataque de Seattle, la ausencia de productividad de Peterson lastraba el liderazgo morado. No obstante, Bridgewater jugaba un partido bastante completo, con pases seguros y sin probar suerte con la secundaria para mantener drives largos, a pesar de no sumar puntos.

Para colmo de males en el lado de Seattle, Wilson era interceptado tras el descanso y Walsh anotaba otro field goal para sumar el 0-6 que se aumentaría a 0-9 en el siguiente drive. Cuando parecía que los Seahawks iban a ser incapaces de anotar en algún momento del partido, un balón que salía desviado en el snap y que parecía que iba a acabar en una pérdida considerable de yardas era recogido por Wilson con dificultad y transformado en un pase a Lockett que reavivaba un drive que culminaba Wilson encontrando a Baldwin para poner el 7-9. Seattle entonces comenzó a dominar al rival y una mano de Chancellor hizo saltar el ovoide de las manos de Adrian Peterson recuperando la posesión para los Seahawks que se adelantarían en el siguiente drive.

Sin juego de carrera y con Bridgewater constantemente presionado por la DL rival, los minutos corrían sin buenas noticias para los locales hasta que una interferencia en el pase sobre Rudolph y un pase profundo al TE dejaban a los Vikings con la victoria agarrada en las manos a falta de que Walsh completara su cuarto FG de la noche, el más sencillo, pero la combinación de una mala colocación de balón y la desastrosa patada del kicker confluyeron en el ovoide yéndose a la izquierda y dejando fuera a los Vikings. Seattle deberá viajar ahora a Carolina para enfrentare a los Panthers en un encuentro que repite el cruce del año pasado.

En el partido que cerraba la primera ronda de estos playoff Packers y Redskins invirtieron las dinámicas que llevaban desde la segunda mitad de temporada y Green Bay pasó por encima de Washington gracias a la defensa y un genial Aaron Rodgers que Kirk Cousins no fue capaz de igualar.

No parecía así, sin embargo, cuando en el segundo ataque de Green Bay la OL se desmoronaba y la defensa de los Redskins conseguía un safety y en la posesión consiguiente Cousins movía las cadenas con maestría. No obstante, DeSean Jackson se dejaba el balón sin entrar en la endzone y la defensa de los Packers se lo hacía pagar limitando el drive a un FG. La superioridad de los Redskins se elevó hasta los 11 puntos cuando Cousins entraba en la endzone, aunque se fallara el extrapoint.

Esas dos anotaciones “interruptas” no solo fueron la confirmación de que la defensa podía hacer su trabajo con éxito sino que permitieron que al ataque no le entraran excesivas prisas a la hora de remontar el encuentro. Así, con una clara mejoría en la línea ofensiva Rodgers empezaba a conectar con sus receptores y colocar los primeros puntos con un pase a Randall Cobb.

La defensa seguía brillando al provocar un fumble que Green Bay aprovechaba para ponerse a un punto tras un FG y antes de llegar al descanso Rodgers volvía a ejecutar un drive con maestría para asistir en el TD a Davanta Adams y dar un golpe sobre la mesa con el 17-11 en el marcador.

Para colmo, tras el paso por vestuarios el juego de carrera de los queseros se asentaba gracias a dos jugadas largas de Eddie Lacy y James Starks dejaba claro que el partido no se les iba a escapar a los de McCarthy cuando el RB conseguía el 24-11 y ya en el último cuarto Eddie Lacy hacía lo propio para elevar la ventaja a 32-18 con la conversión de dos puntos. 

Con la defensa incapaz de presionar a Rodgers y el ataque inoperante con Reed tocado y Cousins sin la magia de los últimos partidos los Redskins fueron desangrándose lentamente en el encuentro con el paso de los minutos sin capacidad para remontar dejando finalmente una cómoda victoria a unos Packers que visitarán a Arizona en la ronda divisional.

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