11 marzo 2008 Fútbol, Noticias

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Nathan Dyer y Bradley Wright-Philips (hermano del jugador del Chelsea) son dos jugadores del Southampton, club de la Championship inglesa (equivalente a la segunda división española) y, también, los tristes protagonistas del último escándalo realizado por unos jovenes jugadores mimados que se creen que son algo por tener popularidad y ser admirados por darle patadas a un balón. Qué pena que este post no sea para alabar sus cualidades futbolísticas, sino para censurar su comportamiento.

A estos dos descerebrados no se les ocurrió otra cosa que robarle a dos camareras cuando salían por la puerta trasera del Bar Bluu en Portsmouth, donde se habían corrido una buena juerga durante toda la nocha en compañía de varios amigos. Las cámaras de seguridad del establecimiento captaron como registraban las pertenencias de las camareras para llevarse tres teléfonos móviles, cigarrillos, tarjetas de estudiantes y 145 libras (unos 190 euros). Una vergüenza para “hombres” que ganan 8.000 libras a la semana en el caso de Wright-Philips y 5.000 en el de Dyer.

En el club no ha sentado nada bien esta historia. La primera medida es no llevarles convocados al partido que disputarán hoy ante el Leicester, en el que se juegan buena parte de sus posibilidades de salvar la categoría, aparte de otras sanciones que recaerán sobre los jugadores según han anunciado en su web. Sanciones que en mi opinión deberían de ser ejemplares, no se puede permitir que dos niñatos ensucien la imagen de un club, teniendo en cuenta, además, que son muchos los niños que tienen a estos hombres como ejemplos y modelos a seguir.

Vía | Sport

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