2 septiembre 2016 Ciclismo

Aniversario récord hora Miguel Induráin
A mediados de los 90, surgió una especie de “fiebre” entre los ciclistas profesionales por batir el récord de la hora en un velódromo, este reto consistía en recorrer el máximo de kilómetros posibles en 60 minutos.

Fue Graeme Obreer quien “abrió la lata” allá por el año 93, con una bicicleta fabricada por él mismo, a la que bautizó como Old Faithful, bajaba el tiempo de Francesco Moser del año 1984, mejor marca hasta entonces. No tardó en arrebatarle su récord el inglés Chris Boardman en Burdeos.

Miguel Induráin, que había conseguido ese año su segundo Giro de Italia y su cuarto Tour de Francia, buscaba nuevos retos y puso su mirada en este récord.

Todo influía, por lo que había que elegir bien el día y el lugar, finalmente, el 2 de septiembre a las 15:00 y, como Boardman, en el Velódromo de Burdeos (era una madera rapidísima traída de Camerún). Si Obreer se fabricó su propia bicicleta, Pinarello se sacó de la manga la bicicleta más famosa de la historia, la “Espada”, hecha de fibra de carbono y que en la báscula daba algo más de 7 kilogramos de peso.

Miguel Induráin rodó a una velocidad media superior a los 53 km/h, batiendo el récord del británico y dejando la marca en 53 kilómetros y 40 metros.

Poco después Tony Rominger superó de la marca de Miguelón, para volver a recuperar el récord en 1996 Chris Boardman en Manchester.

Debido al avance de la tecnología, la UCI decidió en el año 2000 anular la denominación de récord de la hora para estos tiempos, pasando a tener la denominación de “Mejor esfuerzo humano”.

En cualquier caso, la tarde del 2 de septiembre de 1994, fue otra de las innumerables tardes de verano en las que el gran Miguel Induráin pegó a España al televisor.

FUENTES |
www.altaspulsaciones.com
www.indurain.es
blogs.20minutos.es

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