15 julio 2015 Fútbol

Tévez besa el césped de La Bombonera en su regreso a Boca Juniors

El romanticismo en el fútbol hace tiempo que se perdió. Ya saben, lo de sentir el escudo, sudar la camiseta o ser del club desde pequeñito son mensajes que se dan únicamente de cara a la galería para aquellos pocos soñadores que todavía creemos en ello. Y todavía creemos en ello porque, así y muy de vez en cuando, aparece alguien que lo dice de verdad, alguien como Carlos Tévez.

Tévez es un futbolista de lo más especial, ya todos lo sabemos. Su infancia fue un verdadero infierno. De ella conserva sus famosas cicatrices, su apodo que deriva de vivir en uno de los barrios más conflictivos y delictivos, y todo su carácter y su forma de ser, forjado tras cientos de experiencias en las que otras personas no nos veremos puestos a prueba probablemente nunca.

Y un chico especial no podía sino hacer cosas especiales, como por ejemplo, abandonar Europa y regresar al fútbol argentino. Esto no es más que lo hacen otros muchos cracks, el viaje de vuelta, sólo con una diferencia fundamental: Tévez lo hace con 31 años y justo después de completar una de las mejores temporadas de su carrera. Y lo hace, evidentemente, por cuestiones muy por encima del dinero para él.

El Apache podía haber seguido jugando en la Juventus de Turín, podía incluso haber firmado por el Atlético de Madrid, y sin embargo, decidió volver a Boca Juniors. En su esperada presentación como jugador xeneize, confirmó todo lo que podíamos imaginar: podría haberse quedado en cualquier equipo de Europa ganando mucho más dinero, pero él llevaba tiempo soñando en azul y amarillo.

Y los aficionados, a los que no hay nada que les guste más que una historia de este tipo, no faltaron a esa presentación. La Bombonera se llenaba de bote en bote, como si de un día de partido se tratase, para ver a Tévez heredando el diez, huérfano desde la retirada de Juan Román Riqulme. Hasta otro histórico diez, Diego Armando Maradona, estuvo en su palco aclamando al Apache como un hincha enfervorecido más.

Dejó Boca, el equipo con el que debutó con tan sólo 17 años, de malas maneras. Jugó en Corinthians, en el West Ham, en los dos equipos de Manchester y en la Juve,ha ganado dinero y títulos … Pero Tévez sólo pensaba en Boca Juniors. Por eso, regresa en su mejor momento, con su gente, con los suyos, con los únicos que pueden comprender por qué, ya que sienten lo mismo que él.

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