15 marzo 2008 Deportistas, Fútbol, Opinión

Después de toda una vida en el Athletic, 26 años en total como jugador de las distintas categorías y últimamente como entrenador de las categorías inferiores, Julen Guerrero ha sido despedido por la junta directiva que preside Fernando García Macua. Esta situación se veía venir desde que en las pasadas elecciones el ex jugador apoyara a la candidatura de Juan Carlos Ercoreca. Este fue el error de Guerrero, apostar a caballo perdedor, ahora le han pasado la factura.

Al final de la temporada 2005-06, con Fernando Lamikez como presidente, Julen Guerrero rescindía su contrato como jugador del primer equipo, firmando otro de carácter indefinido para formar parte del cuadro técnico del conjunto rojiblanco como entrenador de cualquiera de los cuatro equipos más relevantes de la sociedad: el propio Athletic Club, el Bilbao Athletic de 2ª B, el Baskonia de tercera o el Juvenil de División de Honor. Con la victoria de García Macua en las elecciones todo cambió. Es una pena que un jugador que hizo historia en el Athletic Club, el último gran mito que surgió de la prolífica Lezama haya tenido que abandonar su club de toda la vida de esta forma.

Tuvo la oportunidad de jugar en cualquier club de Europa, en sus mejores años se pegaban por él, sin embargo se mostró fiel a sus colores firmando en 1995 un contrato que lo ligaba al Athletic Club hasta junio de 2007, renunciando a irse de San Mamés. Quedándose en su casa perdió dinero, títulos y fama, pero ganó para siempre el cariño de una afición.

Este gesto siempre fue tenido en cuenta por la fiel afición rojiblanca, para la que siempre fue un ídolo aún en los momentos futbolísticos más bajos de Guerrero. Siempre recibió el cariño de su afición cuando en las últimas temporadas era un suplente que salía al terreno de juego en los últimos minutos del partido, nunca le falto su ovación.

Su irrupción en el fútbol profesional fue impactante. Con tan sólo 18 años debutó con el Athletic en la temporada 92-93 con Jupo Heynckes en el banquillo, en un Athletic – Cádiz que finalizó con victoria local por 2-1 y un gol del joven león. En su primera temporada disputó 37 partidos anotando 10 goles. Para los seguidores del Athletic había nacido una nueva estrella que llevaría al club rojiblanco nuevamente a ocupar la posición de privelegio en el fútbol español que había perdido con el paso del tiempo. Los buenos presagios se confirmaron en la siguiente temporada donde logró 18 goles en 36 partidos de liga. El futuro que se abría ante el portugalajo parecía no tener fin. Su debut con la selección española tampoco se hizo esperar, a principios de 1993 Clemente lo hizo debutar con la absoluta en un amistoso ante México que finalizó con empate a uno.

Su juego deslumbraba desde la media punta, con una llegada a gol prodigiosa que lo convertía en un peligro constante para la defensa rival, era el jugador español con mayor proyección que había aparecido en los últimos años. Sus grandes campañas no pasaban desapercibidas para los grandes clubs europeos con jugosas ofertas que en cualquier momento apartarían al nuevo icono del Athletic de San Mamés, fue entonces cuando bajo el mandato de José Mª Arrate firmó en 1995 un supercontrato que lo uniría al club hasta el 2007.

Con el nuevo ídolo atado el Athletic confiaba en reverdecer pronto viejos laureles, pero, como si de un expediente X se tratara, el rendimiento del jugador se estancó primero y comenzó después una vertiginosa cuesta abajo que todavía no tiene explicación. Pasó en unos pocos años de ser la estrella emergente del fútbol español y europeo a ocupar el banquillo. En la temporada 2000-01, con tan sólo 26 años, el declive se hizo tan evidente que el entrenador Luís Fernández lo relegó a la suplencia. Nunca más levantaría la cabeza el rubio jugador. En la siguiente temporada apenas disputó 17 partidos como titular anotando 5 goles. Después, incomprensiblemente, desapareció como jugador limitándose a salir en los minutos finales de algún encuentro. Rescindiendo, como ya dijimos, su contrato un año antes de lo previsto.

Todo un misterio lo que ocurrió con este jugador para que a sus 26 años practicamente se acabara como futbolista. Quizás la excesiva responsabilidad de verse convertido en el nuevo salvador del Athletic, en un ídolo de masas tanto dentro como fuera de los terrenos de juego acabó por devorar demasiado pronto al excelente futbolista que, quizás, nunca debió de haber firmado ese contrato vitalicio con el Athletic. Tal vez sólo se debió de dedicar a jugar al fútbol sin intentar ser el “Mesias” del club rojiblanco tan pronto, porque con 21 años casi nadie está capacitado para cargar sobre sus hombros con toda la responsabilidad que conlleva un club de la gran tradición que posee el Athletic. Me viene ahora a la cabeza la situación de otro niño prodigio del fútbol español como Fernando Torres, que llevaba el mismo camino que Julen de no haberse marchado al Liverpool, en el Atlético corría el riesgo de acabar como Julen en el Athletic. No se debe cargar tanta responsabilidad en una persona tan joven, cada cosa tiene que llegar a su tiempo, pero las prisas de los directivos y aficionados por devolver a sus clubs a lo más alto acaba por pasarles factura a jóvenes brillantes, incapaces de asumir determinados retos demasiado pronto.

En total disputó 356 partidos en 1ª división anotando 101 goles. Con la selección nacional fue internacional en 41 ocasiones, marcando 13 goles. Participó en los mundiales de Estados Unidos 94 y Francia 98, y en la Eurocopa del 96 disputada en Inglaterra. En el 2000 jugó su último partido internacional.

Vía | Deia

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