Los árbitros, esa bendita distracción

Los árbitros, esa bendita distracción

Escrito por: Adrián Cabanas    17 enero 2011     Comentario     2 minutos

Siempre hemos encontrado un uso para los escudos. Desde los albores de los tiempos en que un trozo de madera servía como tal, hasta la más avanzada edad medieval con sus viejos escudos metálicos e incluso nuestra era de la tecnología, en la que aún oímos hablar de escudos de misiles de vez en cuando. Pero, sin duda, el escudo más utilizado en estos tiempos no los usan los ejércitos, sino los deportistas.

Sí amigos, estoy hablando del árbitro, ese caballero que hace de juez en el deporte, pero sin merecer ese mismo respeto. O al menos eso parece a juzgar por cómo se trata a unos y otros. Ya saben cómo es el cuento, si las cosas van mal nos excusamos en el árbitro y le hacemos el objeto de nuestras iras, responsable de todos nuestros males.


En esta temporada de la Liga BBVA, parece que el título de Liga no lo están decidiendo los jugadores, sino los árbitros. Eso se desprende al menos de las portadas de los periódicos, que hablan de tres penaltis sin pitar en un partido, o de entrenadores que se quejan día sí y día también de cómo le están perjudicando. Curioso que sea el que está en desventaja quien proteste.

No es un misterio que hablo de Mourinho y de la prensa de Madrid. ¡Y cuidado! En el partido de ayer parecen tener bastante razón en sentirse perjudicados. Sin embargo, no siempre es así, aunque sea lo que se trate de vender. Y aunque se entiende que los aficionados puedan opinar como les plazca, los medios de comunicación y los profesionales del fútbol deberían cuidar más sus palabras. Todo eso sin entrar a mencionar la dignidad y honor de una casa, la del Real Madrid, que siempre se ha distinguido por un señorío que estas actitudes manchan.

En el asunto de los árbitros siempre habrá polémica porque siempre habrá opiniones para todos los gustos, pero la irresponsabilidad de quienes deberían ser más responsables puede dar lugar a un clima de paranoia y hostilidad que termine calando en los aficionados, dando lugar a episodios de violencia que ya se han repetido y que deberíamos intentar evitar, en vez de fomentarlos.

Sin embargo, parece que la responsabilidad que desearíamos aún brillará un tiempo más por su ausencia, ya que siempre habrá gente que quiera tapar malas decisiones, malas políticas, malas gestiones y, en definitiva, malos resultados, acusando a quienes más deberíamos respetar y poniéndolos en el punto de mira de tantas personas. Y como no nos acordamos de ellos cuando nos benefician, quizá deberíamos guardar también silencio si un día nos perjudican.

Y es que, mientras haya algo de lo que parapetarse, siempre existirán los escudos. Aunque sean, en este caso, escudos humanos.


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