Llevas semanas viendo a gente trotando por el parque y te preguntas si merece la pena cambiar tu caminata por carrera. O al revés: corres desde hace años y empiezas a notar molestias en la rodilla. La duda de fondo es siempre la misma: ¿quemo más corriendo? ¿Aguantan mis articulaciones?
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